Melvin Escobar
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Es una práctica común de muchos empresarios obsequiarle bienes al consumidor cuando este está dispuesto a firmar un contrato a plazo determinado, por ejemplo, el proveedor puede hacer una oferta que comprenda el precio que el consumidor pagará por una computadora y el servicio de Internet por dieciocho meses, sin embargo, se le hace pensar que la impresora no es parte de la oferta, y se trata simplemente de un obsequio.

En realidad, al menos a simple vista, no parece representar un problema, por el contrario, todo aparenta que se trata de una situación que beneficia al consumidor, sin embargo, no siempre es cierto que ese bien que se dice que es regalado realmente lo sea, en ocasiones se aumentan los precios de los otros productos y servicios que  forman parte de la oferta oficial con el propósito de incluir el costo de ese regalo x, y en ese punto particular se identifica la primera práctica desleal para con el cliente, consistente en información inexacta y engañosa.

El otro problema que se presenta en este tipo de prácticas relacionadas con los obsequios, es que en algunos casos el proveedor convence al consumidor que tratándose de un bien entregado de forma gratuita no se encuentra cubierto por una garantía. En este particular, es preciso aclarar que no importa si verdaderamente el empresario está obsequiando un bien del cual es habitual proveedor, de hecho, es irrelevante averiguar tal circunstancia, en vista que de todas formas se encuentra cubierto por la garantía de fábrica, independientemente que el proveedor afirme que no aceptará reclamos por imperfecciones o mal funcionamiento, tendrá que hacerlo.

En el sentido expresado, la Ley 842, Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias es aplicable a todos aquellos actos que se encuentren dentro de una relación de consumo. Ahora bien, la misma ley define que la relación de consumo es aquel vínculo establecido entre un proveedor y un consumidor, con la finalidad por parte de este último, de adquirir, usar o gozar bienes o servicios finales, incluyendo la provisión de bienes y servicios finales a título gratuito.

La Ley es clara e incluye dentro de su ámbito de aplicación aquellas relaciones derivadas de la provisión de bienes a título gratuito. En realidad,  a pesar de que algunos críticos han dicho que se trata de un exceso de la ley, cuyo objetivo es simplemente el ánimo de desarrollar una norma proteccionista y paternalista para el consumidor, la disposición en cuestión tiene su fundamento.

Aún resultando ser cierto que el proveedor haya obsequiado el bien, a mediano plazo esa práctica probablemente tendrá un efecto  de fidelización del cliente, por otra parte, el efecto inmediato es que el consumidor elige la oferta en la que se incluye un obsequio, en consecuencia es una práctica con la que se termina vendiendo más y obteniendo beneficios económicos, por esa razón no puede ser a costa de entregar un bien sin hacerse responsable de su buen funcionamiento.

Tomando como cierto que el bien fuere obsequiado, sobre este recaerá el régimen de garantía dispuesto en la Ley 842, de la misma manera que si fuere entregado a título oneroso.