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Mientras el estadounidense Apple, el surcoreano Samsung y los recién llegados chinos combaten por dominar el mundo de la telefonía móvil, Europa busca la manera de meterse de nuevo en esa carrera.

Desde el domingo hasta el jueves, todos los apasionados de la tecnología tienen la vista puesta en Barcelona, donde se celebra el Congreso Mundial de la Telefonía Móvil, la gran cita del sector.

“Europa puede sentirse como el centro de la industria, al menos por una semana”, ironizaba a finales de febrero Claudia Nemat, miembro de la dirección de la compañía alemana Deutsche Telekom.

Después, “la mayoría de los que marcan las tendencias volverán a Estados Unidos y Asia”, se lamenta.

Europa conoció su edad dorada de las telecomunicaciones en los años 2000, con el desarrollo de la 3G y el dominio del grupo finlandés Nokia.

Pero el continente corre ahora detrás de Estados Unidos, primero con la 4G y luego la compra en 2013 por parte del estadounidense Microsoft de las actividades de telefonía móvil de Nokia, que selló su destino.

PONIBLES MADE IN EUROPA

Los grupos estadounidenses Google y Apple también han impuesto sus sistemas operativos Android e IOS en todo el mundo y los smartphones más populares vienen de Estados Unidos y de Asia.

Prueba de ello es que las presentaciones más esperadas en Barcelona fueron las del nuevo smartphone del grupo surcoreano Samsung, el Galaxy S6, destinado a contrarrestar a Apple y el último reloj de su compatriota LG Electronics, compatible con la 4G.

Asia aún reforzará su peso en los años venideros con la entrada fulgurante de los actores chinos. Uno de ellos, Xiaomi, ya es el tercer fabricante mundial de teléfonos inteligentes por detrás de Samsung y Apple, cuando no era más que una start-up en 2010.

CRECIMIENTO

Sus homólogos Huawei y Lenovo, que compró el estadounidense Motorola a Google en 2014, también se han hecho un nombre.

“Están desarrollándose mucho”, advirtió Anne Bouverot, directora de la asociación GSMA, que reúne a más de 800 operadores.

Europa, sin embargo, no ha dicho su última palabra. El Viejo Continente podría volver a meterse en la carrera con los objetos ponibles conectados, los “wearables”, considera el instituto alemán GFK.

En el ámbito de los relojes conectados, que deberían experimentar un auge en 2015, según los analistas, “países como Suiza, por ejemplo, tienen unas competencias particulares” y un as que jugar, explica a la AFP JanWassmann, especialista de las nuevas tecnologías en GFK.