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América Latina se convertirá en unos cuantos años en la despensa de alimentos, incluida la leche, del mundo, afirmó Bernardo Macaya, presidente de la Federación Panamericana de Lechería (Fepale).

El sector lácteo de esta región, sin embargo, aún tiene que lidiar con varios retos, de los cuales Macaya habló en esta entrevista para El Nuevo Diario.

Nicaragua, que presume de un gran potencial agropecuario, tiene como reto primordial aumentar la productividad de la leche y el consumo per cápita de ese producto, en vista que tiene uno de los más bajos de la región. “Solo tendría que producir un litro de leche más por vaca para avanzar un 25% en su producción”, ejemplificó.

¿Cuáles son los retos a corto, mediano y largo plazo del sector lácteo en Latinoamérica?
Hay varios retos importantes que la federación ha tomado como objetivos primordiales para llevar a cabo a corto plazo, y que siempre han sido por los estatutos uno de los objetivos de la federación, como es el consumo de lácteos (...).

Otra cosa que nos preocupa en la federación es la permanencia de la juventud en el sector rural. En el sector productivo, en el campo, cada vez hay menos jóvenes que quieren quedarse en las fincas produciendo leche, y tenemos mucha competencia en ese sentido por parte del sector servicio, como los call center, ya que los jóvenes quieren ganar dinero muy fácilmente y rápido. Entonces, prefieren venirse a los centros urbanos a ganar un poco de dinero y no quedarse en las fincas, con una vida un poco menos cómoda, pero diría yo más sana.

¿Qué se está haciendo al respecto?
Creemos en la federación que una tarea importantísima es hacer que los jóvenes se identifiquen con la producción ya no como un encargado de la finca, sino como un gerente de su finca, y que utilice recursos tecnológicos gerenciales, y que le deje un estatus. Para todo esto, el productor y el sector primario debe tener un estatus digno en la actividad.

¿En qué país se da más esa situación?
Yo diría que en todos. Es un fenómeno común no solo en Latinoamérica, sino en todo el mundo. Los grandes productores de leche, como Nueva Zelanda, tienen ese problema. Cada vez vemos gente de más edad en las reuniones, en los congresos, en las cooperativas, y ese relevo generacional es vital, porque si no la actividad se acaba.

¿Qué está haciendo concretamente la federación?
Por ejemplo, hemos hecho unos encuentros de jóvenes lecheros. Hicimos el primero en Uruguay, hace un año, con un éxito rotundo. Asistieron jóvenes de toda Latinoamérica. Este año es en Brasil, y pensamos hacerlo constantemente, intercalándolo con el congreso que realiza la federación cada dos años.  

¿Cuál es el potencial en América Latina en relación con la producción de leche?
América Latina está llamada a ser la despensa de alimentos del mundo, y así lo creo. Nosotros tenemos el clima, la tierra, el recurso humano, no tenemos inviernos terribles, como los que tienen en Europa, que tienen que encerrar el ganado muchas horas.

Aquí tenemos muchísimos recursos, como agua, que en otros lugares del mundo se está agotando. Tenemos la dicha de tener una reserva de agua bastante aceptable en la mayoría de la región, y eso nos hace privilegiado para ser la despensa del mundo en algunos años.

En los países productores tradicionales de leche cada vez se les hace más difícil, por falta de recursos humanos, tema de tierras, problemas ambientales, mientras que aquí, aunque el ciclo agrícola es un fenómeno, todavía no ha llegado a extremos que ha llegado en otras latitudes. En efecto, somos privilegiados. Siempre uno tiene frases de un poco de aspiración, más que de una realidad a corto plazo. Yo aspiraría que Latinoamérica sea la despensa del mundo.

¿A pesar de que algunos países a lo interno aún tienen poco consumo per cápita de leche, como Nicaragua?
Sí. Veamos las cifras para que nos ubiquemos un poco en esa disparidad. Uruguay consume alrededor de 230 litros de leche por habitante por año. Nicaragua, 81 litros, uno de los más bajos de América Latina. Entonces, usted encuentra en toda Latinoamérica que tienen alto consumo y otros que están por debajo de lo que recomienda la FAO, que es de 150 litros por habitantes por año. ¿Qué hace la Fepale en ese sentido también? Yo creo que los países que tenemos alto consumo (me incluyo como costarricense) tenemos que jalar a esos países que tienen bajo consumo para aumentar esos niveles, con información, con programas como el vaso de leche (escolar), que yo los encuentro fundamentales para la promoción del consumo.

¿Qué pasa en Nicaragua, que a pesar de su potencial ganadero tiene uno de los consumos per cápita más bajos?
A mí me parece el caso de Nicaragua un caso singular, que siendo el mayor productor de leche de Centroamérica y el mayor exportador de leche de Centroamérica, tenga uno de los consumos más bajo de América Latina. Yo creo que eso básicamente se debe tal vez a un descuido en algún momento de la historia, no reciente, creo yo, donde el hábito del consumo de leche comenzó a variar. Tal vez se les dio espacio a las gaseosas, refrescos, que en realidad no aportan gran cosa en salud humana. Esa es la única explicación que yo tengo de lo que ocurre en Nicaragua, pero sí encuentro que hay un grandísimo potencial.

Imagínese que le digo que es el mayor productor y exportador (de leche) y tienen solo cuatro litros promedio de producción por animal. Imagínese que con solo aumentar un litro (en el promedio) aumentan un 25% en la producción del país y aumentar un litro no es difícil (...).

Productor de leche

Bernardo Macaya, Administrador de negocios.
Presidente de la Federación Panamericana de Lechería.

Antes que todo, Bernardo Macaya se considera un productor de leche. “Cuando me preguntan a qué me dedico, esencialmente respondo que soy productor de leche. Produzco leche en la zona de altura de Costa Rica”, expresó Macaya.

Es de origen costarricense y actualmente preside la Federación Panamericana de Lechería (Fepale).

“Sus presidentes, para decirlo de alguna manera y con toda humildad, han sido Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia, y para un paisito y una región, como la nuestra, ha sido un orgullo que me hayan nombrado presidente y me hayan reelegido por segunda vez recientemente por dos años más”, destacó Macaya.