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Las mujeres tienden más que los hombres a tener empleos más precarios. En el 2012, por ejemplo, un 60.5% de las mujeres nicaragüenses ocupadas estaban subempleadas en comparación con el 35.4% de los hombres.

Según el estudio Ingresando y Avanzando: Dinámica de las mujeres en el mercado laboral nicaragüense, presentado ayer por la Fundación Internacional para el Desafío Económico y Global (Fideg), aunque la tasa de participación de las mujeres en la actividad laboral ha aumentado, sigue siendo más baja que la de los hombres.

“En el 2009, la tasa de participación de las mujeres en la actividad laboral era del 45.9%, mientras que en 2012 alcanzó el 50.1%, frente a un 79.6% de los hombres”, destacó Enrique Alaniz, economista del Fideg y coordinador de la investigación.

Otro dato interesante es que solo el 9.5% de las mujeres ocupadas están cubiertas por el Seguro Social frente al 12.1% de los hombres. También el informe detalla que el 35.8% de las mujeres ocupadas eran asalariadas, pero en el caso de los hombres esta proporción es del 50.8%.

Alma Espino, consultora del Fideg para la realización del estudio, señaló que otro de los resultados de la investigación es que el 23% de las mujeres nicaragüenses ocupadas son trabajadoras familiares no remuneradas, frente al 17% de los hombres.

“Este estudio demuestra que el mercado laboral ha jugado un rol limitado en promover la capacidad de las mujeres, para beneficiarse del crecimiento económico, las mujeres tienden a participar en menor medida en estado laborables favorables en comparación a los hombres”, indicó Espino.

Poca movilidad al empleo formal

Según la investigación del Fideg, solamente el 10% de las mujeres nicaragüenses ocupadas en el sector informal asalariado logran ingresar al empleo asalariado formal.

“La movilidad de las mujeres hacia un estado laboral de mayor calidad es relativamente bajo, solo el 10% frente al 20% de los hombres”, destaca el estudio.

Datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) indican que de los 725,014 trabajadores asegurados al finalizar el 2014, un 60% son hombres y un 40% mujeres.

El estudio del Fideg también señala que las mujeres que se encuentran en el sector formal  son muy propensas a permanecer en ese estado favorable de un año a otro. “El 79.7% de las mujeres, que un año estaba en el sector formal asalariado, siguieron igual  al año siguiente, mientras que en el caso de las trabajadoras por cuenta propia, las probabilidades de estar en ese estado son menores, 55%”, destaca Alaniz.

Según el informe de la Fideg, el 17.2% de las mujeres asalariadas de Nicaragua pertenecen al sector manufactura, donde destacan las empresas de zonas francas que brindan empleo a más de 110 mil personas, de las cuales un 52% son mujeres, ubicadas en su mayoría en empresas dedicadas a la confección de prendas de vestir.

“La distribución de los ocupados por actividad económica indica que las mujeres tienden a trabajar en comercio, servicios de baja complejidad, es decir servicios comunitarios, sociales y personales y manufactura”, explicó Enrique Alaniz.

Alcanzar empleo favorable

El estudio de la Fideg también sugiere que a mayor edad en las mujeres, se incrementan las probabilidades de obtener un trabajo por cuenta propia favorable, es decir con salario digno y acceso a la seguridad social.

“Esto sugiere que la experiencia es una precondición importante para ingresar al trabajo por cuenta propia no agrícola favorable, sin embargo tener niños pequeños y en edad escolar, hace menos probable que las mujeres ingresen a un trabajo por cuenta propia”, destaca Alaniz.

No obstante, tener en el hogar más miembros en edad de trabajar, también hace menos probable que las mujeres ingresen a un estado  laboral favorable. También las mujeres que tienen acceso a la red de energía eléctrica tienen un impacto positivo y significativo en la probabilidad de ingresar al trabajo por cuenta propia no agrícola favorable.

“Tener una educación secundaria completa aumenta la probabilidad de que las mujeres transiten hacia el trabajo por cuenta propia favorable, pero en general necesitan de una mayor educación para tener las mismas probabilidades de los hombres”, explicó el economista de la Fideg.