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Los países de América Latina y el Caribe tienen que diseñar políticas sociales que contribuyan a aumentar la productividad para asegurar que el entorno macroeconómico menos favorable, no se traduzca en una mayor desigualdad y pobreza, según el informe anual macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Según el BID, varios países de América Latina y el Caribe necesitan realizar consolidaciones fiscales debido a crecientes desbalances presupuestarios y riesgos financieros, aunque señala que un shock positivo en el crecimiento de Estados Unidos, junto con precios del petróleo que se mantienen bajos, sería un beneficio neto para la región y proporcionaría un impulso especial a estos países.

“Del lado positivo, un crecimiento más vigoroso de Estados Unidos y precios más moderados de las materias primas, incluyendo el petróleo, podrían ayudar a los países importadores de energía y que tienen fuertes lazos comerciales con Estados Unidos”, dice el informe.

Según el economista, jefe del BID, José Juan Ruiz, América Latina y el Caribe han tenido un buen desempeño en los años que siguieron a la crisis financiera global, aumentando el gasto fiscal para impulsar el crecimiento económico, pero señala “que los menores precios de los commodities y un mayor gasto inflexible amenazan con erosionar esos avances. Los países deberán encontrar la forma de incrementar sus ingresos y mejorar la eficiencia del gasto, y a la vez proteger sus logros sociales”, sostiene el economista.

El Presupuesto General de Nicaragua 2015 tiene contemplado un gasto público de C$61,034 millones, con una prioridad en los sectores sociales. En este año, según el presupuesto, los ingresos fiscales del país alcanzarán la suma de C$55,309 millones.

“De los C$61 mil millones destinados para gastos públicos el 62% está enfocado en los programas sociales, además tiene incorporado un plan de inversión pública de C$16 mil millones, de los cuales un 10% está destinado a las alcaldías  municipales”, detalló el diputado Wálmaro Gutiérrez.

El informe del BID sugiere que el aumento rápido del gasto social y los altos índices de crecimiento, podrían ser menos favorables en los próximos años y es probable que muchos se enfrenten a presiones para lograr más con un nivel de recursos similar o inferior.

Reducir subsidios
Según el estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, el actual contexto de precios del petróleo más bajos ofrece una oportunidad única para reducir la dependencia de los subsidios a la energía, cuyos beneficios favorecen desproporcionadamente a los hogares de más altos ingresos.

El estudio titulado Resistiendo el canto de las sirenas financieras en Centroamérica: Una ruta hacia un gasto eficiente con más crecimiento, elaborado por el BID a finales de 2013, señaló que el subsidio a las tarifas de energía eléctrica y del transporte colectivo de la capital representa un “fuerte” gasto para el país. “El problema es que son una pesada carga fiscal que evidencian una política mal focalizada”, señaló el estudio.

El organismo financiero internacional destaca que los países con altos ingresos impositivos podrían beneficiarse con una reducción del gasto y señala que aquellos con bajos ingresos fiscales como proporción del PIB podrían optar por ampliar la base impositiva, eliminar subsidios y excepciones a los gravámenes.

“Los países también podrían aprovechar mejor sus recursos. En salud, la región se ubica entre 12 y 44 puntos porcentuales por debajo de las naciones más eficientes en generación de una expectativa de vida saludable con los recursos disponibles. En educación, el gasto se elevó desde el 4.2% del PIB al 5.6% del PIB en 13 años, con pocas evidencias de una mayor efectividad”, destaca el BID.

Las estimaciones preliminares entre una muestra de 16 países importadores de petróleo en la región indican que si los precios de los combustibles líquidos se mantienen a nivel del precio de referencia de US$1.01/litro, en lugar de bajarlo cuando el precio del petróleo disminuye, cobrando una tasa tributaria promedio de US$0.33/litro, podrían disponer de ingresos adicionales promedio de aproximadamente el 1.3% del PIB.

Un reciente estudio llegó a la conclusión de que la capacitación en el lugar de trabajo parece aumentar la productividad, pero solo en el caso de las grandes empresas.