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El ciclo agrícola 2015-2016 estará marcado nuevamente por la incertidumbre de si el invierno se verá mermado por El Niño, fuertes huracanes, una sequía más benigna que la de 2014 o un invierno “cosechero”.

Por el momento, el clima no permite hacer pronósticos sobre el nuevo ciclo agrícola, o al menos no como en el 2013, que se presentó el Plan de Producción, Consumo y Exportaciones del Ciclo Agrícola 2013-2014, el cual establecía las proyecciones de áreas de siembra y las perspectivas de crecimiento del sector.

El titular del Ministerio Agropecuario, MAG, Edward Centeno, afirmó recientemente que hay que “prepararse para un invierno irregular”. Centeno anunció que el Gobierno está trabajando en un plan que contemple varios escenarios.

DÉFICIT DE LLUVIAS

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic)dijo que el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) les comunicó recientemente que se espera un déficit de lluvias de un 10% en la primera mitad del invierno.

Sin embargo, para Healy es un déficit muy inferior al del año pasado.

Nicaragua, al igual que otros países de la región, fue golpeada por una fuerte sequía en el 2014, que afectó a algunas zonas secas del país hasta en más del 75% de escasez de lluvias. Según los conocedores del tema, más de 30 municipios del corredor seco nicaragüense fueron los más afectados, donde no hubo cosecha ni en el subciclo de primera ni en el de postrera. Es decir, no cultivaron nada.

Pero Healy es optimista y espera que el sector agropecuario crezca este año un 10% con respecto al año pasado.

Espera que productores de algunos rubros de exportación, como el maní, incrementen sus áreas de siembra, ya que debido a la sequía decidieron dedicarse a otros cultivos como el sorgo, que cosecha con menos cantidad de agua.
En el ciclo productivo 2013-2014, los productores de maní sembraron 65,000 manzanas, según Upanic.

MÁS RIESGO

Una de las necesidades más urgentes en el país es la utilización de riego en la producción agrícola.

En Nicaragua, según estadísticas oficiales, solo 3.6% del total de áreas de tierra dedicadas a la agricultura utiliza riego; es decir que el 96.4% de la actividad agrícola es de secano, o sea que se realiza solo en la temporada lluviosa.

Según el IV Censo Nacional Agropecuario, Cenagro 2011, de 3,847, 891 manzanas de tierras destinadas a la agricultura, solo 141,981 manzanas utilizan sistemas de riego, ya sea por goteo, por gravedad, por aspersión o manualmente.

En la actualidad hay muchos productores medianos y grandes que están tomando la decisión de usar sistemas de riego, pero los pequeños no lo pueden hacer por falta de recursos, manifestó Michael Healy, quien lo ve como “una necesidad imperante” por las actuales condiciones del clima.

El ministro Centeno declaró recientemente, en otra comparecencia, que se necesitan más de US$1,000 millones para echar andar proyectos de riego en el país.

“Yo diría que más”, advierte Healy. Sin embargo, Healy expresó que con un programa de riego de US$1,000 millones más los sistemas de riego existentes, “se podría levantar la productividad increíblemente en el país”.

Prueba de ello, subrayó el presidente de Upanic, es que en todos los cultivos que producen con riego tienen una diferencia de 50% en la productividad, con relación a los que se cultivan de secano.

SEMILLAS DE CORTA DURACIÓN

Otro de los escenarios que se pronostican para el próximo invierno es que comience a llover a finales de mayo, una fecha que para los productores está dentro de lo normal.
“Si fuera así, está dentro de lo normal”, enfatizó René Navas, productor de Carazo.

Para Julio Monterrey, gerente de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica) sería positivo que comenzara a llover en mayo para sembrar en primera, postrera y apante.

Sin embargo, Monterrey recomendó usar siempre variedades de semillas de ciclos cortos, es decir que produzcan en aproximadamente dos meses para no correr el riesgo de perder los cultivos si se presentara una sequía. Recordó que el mayor problema para los productores en la actualidad es la incertidumbre del clima.

Healy está de acuerdo en que se deben usar semillas de corta duración.

“En todo lo que es granos básicos existen semillas de corto plazo y en eso nos tenemos que enfocar, porque el invierno actualmente entra más tarde que antes, y después de mes y medio entra la canícula. Entonces sí hay que usar una semilla que produzca más rápido y tenemos que jugar con eso”, explicó el presidente de Upanic.

Navas, quien produce semillas para la siembra, en Carazo, opinó que se deben usar variedades resistentes a las sequías. Pero sostuvo que “esas variedades de semillas no están disponibles en abundancia en el país”.

“Sí hay, pero no tanto para dar una respuesta a eso (una crisis)”, indicó Navas, quien considera que “todos los productores aspiran a sembrar, por lo menos, lo mismo que han sembrado los años anteriores”.

CAMBIO DE CULTURA

Todo lo anterior puede ayudar al sector agropecuario a contrarrestar los efectos de la variabilidad climática, pero los expertos insistieron en que es fundamental un cambio de cultura en la producción.

En ese sentido, opinaron que hay que hacer prácticas de conservación de suelo y demás recursos naturales, como el agua.

Healy sugirió poner en práctica las cosechas de agua. “Si los productores hacen varias presas a lo largo de un río, cuando llueve se llenan y cuando deja de llover toda el agua queda estancada, esa es una técnica a bajo costo”, señaló. Entre tanto, Navas recomendó a los productores pequeños “manejar sus cultivos con insumos orgánicos”.