• |
  • |
  • END

Según expertos de la Comisión Económica para América Latina, la región en su conjunto podría perder lo que en los últimos años había ganado en cuanto al tema de reducción de la pobreza, por cuanto se considera que al menos por algunos meses, la crisis cíclica que azota al mundo, que se considera la peor en las últimas décadas, estancará la creación de fuentes de trabajo.

De acuerdo a la tesis cepaliana, en el último sexenio, el crecimiento económico y el aporte de más empleos, sacó, de acuerdo a los indicadores de las Naciones Unidas, a casi 40 millones de personas de la pobreza y los ingresos laborales de los trabajadores urbanos subieron, además que se incrementó el gasto social.

Los estudios de los expertos de la Cepal sostienen que entre 2003 y 2008, mejoraron los indicadores del mercado de trabajo y disminuyó la pobreza. En un contexto externo favorable, casi todos los países priorizaron los equilibrios macroeconómicos, y se generaron superávits en las cuentas externas y en las cuentas fiscales.

Hoy la región está mejor preparada que en ocasiones anteriores para enfrentar una crisis, pero en ningún caso es inmune.

La Cepal estima que en 2009 el crecimiento de América Latina y el Caribe será de 1.9% y la tasa de desempleo aumentará desde el 7.5% en 2008 a un rango de entre 7.8% y 8.1% el próximo año, como consecuencia de la crisis internacional.

En ese sentido, el ciclo de bonanza económica llegó a su fin en 2008, cuando la región cumple seis años de crecimiento consecutivo, con un aumento del Producto Interno Bruto del 4.6%, según señala la Cepal. En esa dirección se espera que aumente el empleo informal y se prevé una marcada baja de la inflación, que podría caer desde 8.5% este año a alrededor de 6% en 2009.

Según la Cepal, la crisis internacional está impactando a América Latina y el Caribe a través de dos canales principales: el real y el financiero.

Desaceleración económica
En el canal real ya se verifica una desaceleración de las exportaciones, especialmente de aquellos países más ligados a las economías desarrolladas en recesión, como México y algunas naciones centroamericanas, como se prevé le pasará a Nicaragua para el 2009.

La caída en el precio de los productos básicos, sobre todo el petróleo, metales y alimentos, afectará los términos de intercambio de la región. Si bien éstos continuaron mejorando durante 2008, empeorarán en 2009.

Con respecto al canal financiero, aumentó el costo del crédito externo, tanto para las empresas privadas como para la deuda soberana, y se aprecia una disminución muy brusca de la disponibilidad de financiamiento internacional, en tanto que se espera una reducción de las remesas de los trabajadores, de significativa relevancia para las economías de algunos países caribeños y centroamericanos.

Además, el informe destaca una previsible disminución en el turismo, que provocará otra caída de los ingresos de la región que a la vez se verá afectada con una caída de los flujos de inversión extranjera directa. Ambos efectos ya han provocado fuertes depreciaciones de las monedas locales en varios países, lo que, si bien favorece la competitividad, trae aparejados desequilibrios en las hojas de balance de los endeudados en dólares y frenaría el descenso de la inflación.

Distribución será impactada negativamente
La Cepal teme que la crisis tenga un negativo impacto distributivo, ya que el mencionado aumento del desempleo y el crecimiento de la informalidad laboral afectarían sobre manera a los hogares de más bajos ingresos y aquellos liderados por mujeres.

Todos estos factores revelan una situación que se podría explicar diciendo que las economías de América Latina y el Caribe están en 2008 “volando como un planeador”, sustentadas en el impulso de años anteriores. Los motores del crecimiento se apagaron y no se sabe cuándo se volverán a encender, o cómo será el aterrizaje. Sin embargo, la actual crisis financiera internacional y el alza en los precios de los alimentos ponen en peligro estos logros, que se reflejaron en el hecho que desde el 2002, las tasas de desocupación bajaron progresivamente en la mayoría de las áreas urbanas de los países de América Latina, aunque el desempleo sigue siendo elevado.

Según los cálculos del organismo, cuya sede se encuentra en Santiago de Chile, el empleo corre peligro de estancarse en 2009, debido a la crisis mundial internacional, y en ese sentido las remuneraciones reales probablemente se mantendrán sin variación o disminuirán levemente.

Para la Cepal, el desempleo podría aumentar, afectando especialmente a los sectores más pobres de la región y de acuerdo a los informes, la tendencia ya muestra mayor concentración del desempleo en los trabajadores de menores ingresos. Los ejercicios realizados por los expertos revelan un deterioro del ingreso de los hogares, lo que se concentraría en los trabajadores por cuenta propia y los asalariados informales, cuyos empleos son más sensibles al ciclo económico, al tiempo que las mujeres podrían resultar más afectadas en sus empleos debido a la situación de crisis.

Mujeres y jóvenes serán muy afectados
De acuerdo al estudio de la Cepal, la crisis económica podría afectar actividades con alta participación laboral de las mujeres, como el comercio formal, servicios financieros, industria manufacturera, especialmente manufactura textil y maquila en general, turismo, restaurantes y empleo doméstico.

De hecho, la menor disponibilidad de recursos fiscales puede afectar negativamente al gasto social y esto puede implicar una presión adicional para el cuidado del hogar, efectos negativos que incidirán en elevar los índices de pobreza y dificultar las posibilidades de la población desempleada latinoamericana, de encontrar el empleo pleno y productivo y el trabajo decente en sus países.

El pleno empleo en América Latina es clave para reducir la pobreza y la desigualdad del ingreso, ya que el mercado de trabajo representa el eslabón principal entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza y en ese sentido la Cepal recomienda a los gobernantes de la región, esforzarse en mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo.

Por otra parte, recomiendan reforzar la asistencia social a grupos vulnerables a través de canastas alimentarias, pensiones de emergencia, programas de empleo, así como además plantea la necesidad de enfatizar en programas especiales de inversión pública en infraestructura, ampliar los seguros de desempleo y fortalecer el financiamiento, cobertura e institucionalidad de los programas de transferencias condicionadas.

Destaca el organismo que el agravamiento de las condiciones sociales de la región, puede exacerbar la violencia juvenil en América Latina en la medida que provoque un incremento del desempleo juvenil y mayor frustración de expectativas de movilidad social de jóvenes.

Estadísticas sociales señalan que la mayor parte de las muertes entre jóvenes se debe a asesinatos, accidentes y suicidios, lo que se ha incrementado en los últimos años y puede elevarse más con la crisis económica mundial que está arrebatando esperanzas a millones de personas en el mundo entero.

En la región, según el informe de la Cepal, existen recientes avances en las normativas nacionales en cuanto a leyes de juventud; códigos de protección de la infancia y adolescencia; sobre violencia intrafamiliar, de género e imputabilidad legal de adolescentes, todo lo cual mejoró con el incremento de ingresos de la región.

Según la Cepal, la profundidad y duración de la crisis aún son inciertas y dependen de la efectividad que tengan las medidas de estímulo de la demanda y de la vuelta a la normalidad de los mercados de crédito de las economías desarrolladas y se requieren soluciones coordinadas, una mayor integración y coordinación regional de las políticas macroeconómicas de los países.

Para muchos países resulta imprescindible contar con la provisión de los recursos adecuados para financiar la implementación de políticas contracíclicas por parte de los organismos internacionales.

Además, se debe potenciar el comercio intrarregional y la integración latinoamericana, además de avanzar en el establecimiento de una nueva arquitectura financiera internacional y lograr un rol más activo de los organismos crediticios regionales, los que deben proveer la liquidez necesaria para poder financiar todos estos esfuerzos, entre ellos el empleo y una adecuada reinserción social para los jóvenes rehabilitados.