Álvaro Ulises Jaime Solís
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Era una historia de un gerente financiero de una empresa de nivel internacional con una gran capacidad adquisitiva; sin embargo cada operación por país aún no es homologada, es independiente, así que cada país tiene independencia de lo que adquirirá en tecnología.

En Nicaragua el gerente dijo: “lo quiero Bueno, Bonito y Barato”, es lo que comúnmente decimos para regatear en nuestras compras diarias, por lo general siempre queremos las 3 BBB. Lo complejo de esta combinación es que no todos tenemos la habilidad para encontrar ese producto, pero qué pasa cuando queremos aplicar este término a la adquisición de tecnologías de información. ¿Es posible?

La respuesta es muy relativa y va a depender del emisor de la misma. Una situación común es que el empresario, que en realidad solo busca la última B, siempre busca lo barato, y por lo general, cuando un gerente de Tecnología llega a su oficina y le plantea una solución para resolver el caso del respaldo de la información de manera segura, toda alternativa de solución confiable no será adquirida, ellos solo pueden combinar las (2) , si es “Bueno y Bonito” nunca va a ser “Barato”, si es “Bonito y

Barato” nunca va a ser “Bueno”, y aquí viene la parte interesante, cuando encuentre a su juicio la solución “Buena y Barata”, para el departamento de TI y para la empresa, no será “Bonito” reparar los daños que pueda ocasionar, porque al final lo Barato sale caro.

Imaginemos si vamos a adquirir un vehículo: lo primero que se nos viene a la mente es el alemán, elegancia, lujoso, desempeño, funcionalidad, nos va a hacer volar y sentir que no sentimos nada cuando pasamos por la calle, nos ven por la calle y dicen “que carrazo…”, pero cuando nos dan el precio despertamos, pasamos al japonés, confiable, funcional, con finos acabados, no tan lujoso, pero con un gran desempeño; al escuchar el precio se nos quitan las ganas, luego nos queda la tercera y cuarta opción, el coreano, no es tan lujoso ni tan potente, sus acabados no son tan finos, pero es un diseño refinado, ha avanzado mucho tecnológicamente y su desempeño es aceptable, aun el precio aún es muy alto; entonces nos queda una nueva opción: el auto chino. No los conocemos bien aún, pero si sabemos elegir con sumo cuidado y sabemos las limitantes y estamos conscientes de para que lo queremos, le damos el cuidado y mantenimiento adecuado, el vehículo va a cumplir su objetivo y será funcional hasta su fin de vida.

Hasta ahora el pecado no es elegir la marca o elegir una solución menos costosa. Imaginemos que por jugar al doctor Frankenstein, empezamos a quitarle las llantas al japonés para ponérselas al coreano y usar el motor del alemán, pero con el interior del chino, o peor, imaginemos que compramos el vehículo, cualquiera que sea, pero le decimos a la casa comercial que le quite radio, llantas, tapicería y radiador para bajar costos. Tendremos algo que no es confiable, ni funcional, ni desempeño, se recalentará, y se verá terrible.

Para los gerentes no convencionales, encontrar las 3 BBB es su día a día, porque la pregunta acá es: ¿Cuánto vale una interrupción en mis servicios? ¿Cuánto me cuesta no adquirir la tecnología confiable? ¿Qué está haciendo la competencia? Este gerente le da su lugar a la tecnología y por lo general, es de los más exitosos.