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El peso de la crisis económica internacional recaerá fundamentalmente sobre las familias más pobres de la región, al provocar un aumento del desempleo por un menor crecimiento del Producto Interno Bruto y por la caída del volumen de envío de remesas previstas para 2009, de acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Según el informe de la Cepal, América Latina y el Caribe son una región que ya presenta elevados niveles de desigualdad y se prevé que la crisis internacional profundizará la brecha existente entre los sectores más ricos y pobres de la población de este sector del mundo.

De acuerdo al organismo, en 2008 el crecimiento del producto interno bruto de América Latina y el Caribe terminará con un 4.6 por ciento sobre el de 2007, pero se estima que la evolución de los bienes y servicios producidos por la región decrecerá un 1.9 por ciento.

Aparte de eso, se espera que la tasa de desempleo suba de un 7.5% a un rango de entre 7.8% y 8.1% en 2009, y por lo tanto el bienestar de las familias de menores ingresos caerá, afectado además por una previsible evolución de las remesas enviadas por los migrantes y por el crecimiento de los precios internos.

Según la Cepal, los hogares urbanos de los sectores más altos tienen en promedio dos personas empleadas, y aun cuando pierdan un puesto de trabajo, mantendrán un ingreso completo, pero la situación más grave se presenta en las zonas rurales, donde los hogares más pobres sólo tienen una persona con trabajo, y es este sector el más vulnerable a perder su empleo.

Los hogares jefeados por mujeres, generalmente entre los más pobres, cuentan usualmente con sólo una persona empleada y enfrentan elevados riesgos de perder sus fuentes de ingresos, dado que están sobre representados en algunas actividades muy sensibles a la coyuntura económica, como la construcción y el empleo doméstico.

Remesas a la baja
Según señala la Cepal en su estudio, las remesas que los migrantes envían desde el exterior a sus países de origen suelen tener un impacto positivo en la distribución, pues favorecen a hogares de ingreso bajo y medio-bajo, y estimulan su consumo e inversión, pero la crisis económica en las naciones desarrolladas hace peligrar el envío de
estos fondos hacia las familias latinoamericanas receptoras.

Entre tanto, el repunte inflacionario experimentado en 2008 también tuvo un impacto negativo en la distribución de los ingresos, haciendo repuntar el precio de los alimentos y en ese sentido afectando en mayor proporción a los estratos de la población de ingreso más bajo.

Al respeto, la Cepal advierte que las naciones de la región deben adoptar políticas públicas, estabilizar del crecimiento, aplicando medidas anticíclicas, al tiempo de desarrollar instrumentos para proteger a la población más vulnerable de los impactos de la crisis, de acuerdo a sus propias realidades.