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Los productores de café, arroz y sorgo en Nicaragua se enfrentan cada año no solo a la posibilidad de ver mermadas sus cosechas ante los efectos del cambio climático, sino que también deben lidiar con la volatilidad de los precios que se fijan en el mercado internacional.

Para reducir esa vulnerabilidad, la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), en coordinación con la Bolsa Agropecuaria, S.A. (Bagsa), ejecuta un  proyecto de gestión de riesgo de precios, financiado con el Fondo Social de Desarrollo del Japón, a través del Banco Mundial, dirigido a unos 3,000 pequeños y medianos productores de estos rubros, asociados en cooperativas agrícolas de diferentes regiones del país.

“APEN está promoviendo un nuevo modelo productivo de comercialización, donde el pequeño y mediano agricultor debe empezar a ver su finca como un negocio y como tal debe considerar y saber administrar los riesgos y las necesidades que le presentan los mercados, ya sea a nivel local o internacional”, expresó Azucena Castillo, gerente general de APEN.

Juan Manuel Sánchez, director de operaciones de APEN, indicó que el proyecto incluye la creación de una plataforma digital que estará lista a partir de octubre de este año, donde los productores tendrán acceso en tiempo real a los precios actualizados a nivel internacional del café, arroz y sorgo.

SEGUROS AGRÍCOLAS
Por su parte, Luis Arévalo, gerente general de Bagsa, comentó que “los precios de los productos en los mercados internacionales suben y bajan mucho, tienen una gran volatilidad y algunos son más susceptibles a ese vaivén como el caso del café, y aunque  otros rubros todavía no están directamente relacionados con los mercados y precios internacionales, pronto lo estarán”.

Otro de los componentes del proyecto será el desarrollo de instrumentos de coberturas, que permita a los productores organizados la posibilidad de poder comprar un seguro contra la caída de precios.

“Por ejemplo si el precio del café está en US$180, entonces el productor podrá comprar en la fecha un seguro que, por ejemplo, puede costar US$6 por quintal, entonces, si el precio sube a US$190, pues es ganancia del productor, y aunque baje a US$130, el productor gracias al seguro recibirá sus mismos US$180”, detalló Arévalo.

El gerente general de Bagsa agregó que al no disponer de esta  herramienta de cobertura es peor, porque si de repente el quintal de café pasa de US$180 a US$130, entonces la pérdida del productor sería de US$50 por quintal.

“Aquí es donde se ven más afectados los pequeños y medianos productores de subsistencia, pues al no tener herramientas con qué afrontar una caída de precio, entonces para el siguiente ciclo están llenos de deudas, desmotivados, no tienen recursos para manejar su finca y entramos a otro ciclo de proliferación de la pobreza rural”, señaló Arévalo.

En Nicaragua, solo los grandes productores y algunas cooperativas organizadas venden café a precios de futuro, a través de empresas agroexportadoras.

“Gestionar los riesgos de precios es un tema que requiere de una organización establecida en afinidad con el sector agropecuario, con una capacidad de corretaje a nivel nacional y con la estructura de puestos de bolsa como la tiene Bagsa, pero tenemos la convicción que como todo en la vida comienza despacio, pero después irá creciendo”, concluyó Arévalo al referirse al proyecto.

1 MILLON de dólares es el monto del proyecto de gestión de riesgos de precios que culminará en abril del 2016.