Jorge Eduardo Arellano
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NUEVA YORK / AFP
Los precios del petróleo continuaron replegándose este lunes en Nueva York, afectados por temores sobre la economía mundial, que persisten ante la aproximación del nuevo año, cerrando bajo los 40 dólares.

En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del "light sweet crude" negociado en EU) para entrega en febrero, nuevo contrato de referencia, terminó en 39.91 dólares, en baja de 2.45 dólares en relación al cierre del viernes.

Los precios habían descendido el fin de semana pasado hasta 32.40 dólares, un nivel no registrado desde el 9 de febrero de 2004, en un contrato de referencia para entrega en enero que expiraba el viernes. En Londres, el barril de Brent terminó en baja de 2.55 dólares 41.45 dólares.

Los precios descendieron en medio "de mayores temores sobre las perspectivas económicas, y en relación a la incapacidad de la economía mundial para recuperarse pese a los diferentes planes de reactivación", cuando el año llega a su fin, explicó John Kilduff, de MF Global.

Pese a varios elementos favorables a una recuperación de los precios, como el leve repliegue del dólar, o el tiempo frío que se instala en Estados Unidos, estos continuaron cediendo terreno. El de febrero, en su primer día como contrato de referencia, cerró en menos de 40 dólares.

Las operaciones sobre el nuevo contrato eran muy esperadas, considerando la caída observada el viernes con la expiración del contrato de enero, que había sido afectado por la incapacidad de almacenamiento en Cushing, (Oklahoma, centro de EU). Los inversores debieron entonces deshacerse de ese contrato de urgencia.

Por otra parte, "el mercado perdió confianza en la OPEP", según John Kilduff, en momentos en que los ataques sobre la credibilidad del cartel se multiplican. El 17 de diciembre la Organización de Países Exportadores de Petróleo decidió un recorte adicional de su producción, de 2.2 millones de barriles diarios a partir del 1 de enero.

Numerosos operadores consideran que globalmente la decisión de la OPEP no es eficaz ante una demanda de crudo en fuerte desaceleración, en medio de la crisis económica.