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Los mataderos nicaragüenses cuentan con una sólida logística de exportación, calidad del producto y capacidad productiva, además que cumplen con los requisitos de sanidad que piden los mercados más exigentes del mundo.

De las exportaciones totales de Nicaragua, el 24% corresponde al sector ganadero, según datos del Banco Central de Nicaragua. En el año 2014 los ingresos generados por las ventas externas de carne de bovina ascendieron a US$456.3 millones, según el Centro de Trámites de las Exportaciones, Cetrex.

A la cabeza de las exportaciones está el matadero Industrial Comercial San Martín S.A., con US$147.06 millones, seguido de Nuevo Carnic S.A., con un total de US$124.1 millones y en tercer lugar al Matadero Central S.A., Macesa con US$96.7 millones y Novaterra con US$81.7 millones en cuarto lugar.

Fuentes ligadas al sector revelaron que en los últimos años la industria cárnica de Nicaragua ha invertido más de US$50 millones en sus cuatro plantas procesadoras de carne bovina.

Los mataderos --según la fuente-- han mejorado sus laboratorios en donde han invertido más de US$2 millones. “En el área de matanza se ha invertido en la compra de motores eléctricos para reducir esfuerzos físicos, mejorar las condiciones de los trabajadores y reducir la contaminación”, destacó la fuente.

El sector cárnico nicaragüense exporta sus productos a mercados como Venezuela (40%), Estados Unidos (35%), Centroamérica y Puerto Rico (25%), según datos de Canicarne. Nicaragua ocupa el primer lugar en las exportaciones en Centroamérica, seguido por Costa Rica y Honduras.

Las autoridades de Canicarne han manifestado que las plantas procesadoras han realizado importantes inversiones en equipos de laboratorios para detectar y evitar la presencia de la bacteria llamada “Escherichiacoli”, mejor conocida como E.Coli, la que normalmente se encuentra en los intestinos de los animales.

“El éxito exportador lo hemos logrado gracias a mejoras continuas y el reto de cada año es seguir aumentando la productividad”, afirmó recientemente José Daniel Núñez, gerente general de Nuevo Carnic.

La trazabilidad
Las plantas procesadoras de carne dicen haber perfeccionado también su sistema de trazabilidad entre vísceras y carne canal (carne seleccionada sin dividirla). “Es decir, si se encuentra alguna enfermedad en la carne a exportar, las vísceras de ese animal también se retienen. Esto se hace con el objetivo de asegurar la calidad en cumplimiento a los requisitos de los mercados internacionales”, manifestó Onel Pérez, director ejecutivo de Canicarne.

También han mejorado el sistema de inocuidad. De acuerdo con las regulaciones sanitarias internacionales, esto incluye inversiones en sistemas de control bacteriano, máquinas de vapor y máquinas de aplicación de bactericidas.

Además, para lograr una mayor conservación de la carne en los cuartos fríos, los mataderos han invertido en equipos que reducen más rápidamente la temperatura, y eso hace que se reduzca el riesgo de contaminación del producto.

Para agilizar y modernizar el despacho de los productos, las plantas procesadoras han invertido en la cantidad de puertos de atención por matadero, donde hoy se puede despachar hasta seis o siete contenedores para la exportación al mismo tiempo, según el director de Canicarne.

El único mercado donde Nicaragua no puede vender su carne es en Europa y la razón es que el país no está certificado para vender a ese continente y antes de certificar las plantas, hay que certificar al país. 

Los mataderos también han invertido en plantas de fertilizantes orgánicos, haciendo uso del estiércol de las reses.

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