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Más de ciento veinte pequeños productores, que desde hace tres años se dedican al cultivo de granos básicos para semilla y para el autoconsumo, se encuentran entusiasmados en la preparación de aproximadamente 250 manzanas de terrenos para la siembra de primera.

Los labriegos están organizados en colectivos afiliados en la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) de al menos doce comunidades de Estelí, La Trinidad, Pueblo Nuevo y Condega.

De acuerdo con el secretario general de la ATC en el departamento de Estelí, Ranulfo Vázquez, el año pasado los agricultores produjeron un poco más de 1,200 quintales de frijoles a pesar de las afectaciones que provocó la falta de lluvia.

Con esa cantidad tienen previsto abastecerse en parte para la siembra de primera. Destacó que si el invierno es copioso las áreas de siembra de granos básicos las podrán duplicar porque una parte también la destinan para el autoconsumo.

Detalló que ellos están pendientes de las orientaciones que brinda el Gobierno a través del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) con miras a no realizar esfuerzos en vano ni a tener riesgos de pérdidas. También Vázquez reconoció la labor de apoyo que desarrollan entidades como el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria para monitorear las condiciones climáticas y determinar el momento preciso para iniciar la siembra de sus cultivos.

Mientras que Juanita Villarreina,  vicecoordinadora de la Fundación Entre Mujeres (FEM)  que aglutina a unas 250 pequeñas productoras, dijo que hay entusiasmo y realizan los preparativos de los terrenos.

Ellas en períodos normales de lluvias producen entre 5 y 7 mil quintales de granos básicos en unas 130 manzanas de terrenos, producción que es destinada al autoconsumo y  la generación de semillas.

“Tenemos la gran esperanza de que este invierno sea favorable a la producción. El año pasado tuvimos daños por la sequía prolongada que afectó la siembra de primera”, expresó.

Las altas temperaturas generadas por la influencia del cambio climático las tienen preocupadas porque hay al menos 15 fuentes de agua (quebradas y riachuelos) que se están secando debido al fuerte calor y que el año pasado llovió poco.

Ellas trabajan de igual forma en un proyecto  de siembra de árboles nativos en sus terrenos para que los suelos no se vuelvan erosionados e infértiles, la decir la pequeña productora de la zona de Los Llanos en el municipio de Pueblo Nuevo.

El año pasado inclusive un grupo de mujeres se aventuró a sembrar unas 5 manzanas de chía, cuya producción es vendida en el mercado nacional a C$50 la libra, dijo Benavides. Añadió que debido a las adversidades han diversificado sus cultivos.
Villarreina, por su parte, dijo que el año pasado unas 25 agricultoras, que tienen sus parcelas en zonas frescas, pusieron en práctica el cultivo de maíz y frijoles para  asegurar la semilla de ambos rubros en la siembra de primera.

“Como son integrantes de la FEM y de una central de cooperativas, a lo interno promovemos el intercambio de productos e insumos cuando una tiene y la otra lo necesita”, acotó.

Reconoció que en cuanto a semilla de maíz hay un déficit en la mayoría de las comunidades donde viven. Para este año también han introducido en unas 8 comarcas  un nuevo componente, como son los estanques o represas para captar el agua de la lluvia.

Parte de los productores organizados en cooperativas, tanto los afiliados en la ATC como a la FEM, están integrados al programa País, vigente desde 2013 hasta 2018 y que apoyan el Gobierno y organismos internacionales como el PMA y Canadá, en Nueva Segovia, Estelí, Jinotega y Matagalpa.