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  • EFE

El premio nobel de Economía, Joseph Stiglitz, comparó ayer el acuerdo transpacífico (TPP) con una “bomba nuclear” para EE.UU. por el secretismo de las negociaciones, las afectaciones en el marco de referencia legal y los derechos de la propiedad intelectual.

“Tenemos una ley de libertad de información, pero se ha respondido a los esfuerzos del público para entender (el TPP) etiquetándolo como información clasificada, ‘top secret’, algo así como diseñar una bomba nuclear”, dijo Stiglitz en el décimo Foro Económico Mundial sobre América Latina, que finaliza hoy en la Riviera Maya mexicana.

“Y quizás es una bomba nuclear para nuestro país, efectivamente”, prosiguió el también profesor de la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos (SIPA) de la Universidad de Columbia.

Por ello, este tratado está “socavando nuestra democracia”, sentenció durante su ponencia “Una percepción, una idea con Joseph Stiglitz”.

Suscrito en 2005 por Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, el TPP tiene a ocho países (Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam) pendientes de formar parte del grupo.

“No es acuerdo comercial”

El TPP apuesta por una mayor cooperación económica y comercial, aunque los contenidos exactos del mismo deben cerrarse esta primavera.

Stiglitz dijo que el TPP “no es un acuerdo comercial” porque ya se ha producido una bajada de aranceles en muchos sectores y en las áreas sensibles, y descartó que «Estados Unidos elimine subsidios o aranceles”.

Más allá del secretismo, Stiglitz denunció que el TPP afectará al marco de referencia legal de los países firmantes por el “mecanismo de resolución de conflictos con los inversionistas”.

Con ello, se interpondrán demandas por “una pérdida en las ganancias esperadas a futuro”, por ejemplo, por cambios en la regulación estatal para proteger la salud, el medio ambiente o el sector financiero.

El nobel puso como ejemplo el caso de Uruguay y la tabacalera Philip Morris, que en 2010 demandó al país suramericano ante el Banco Mundial, que aún no ha emitido fallo, al prohibir la venta de los productos de tabaco en diferentes presentaciones.

En conclusión, el mayor problema es que “no hay una patente en el proceso legal”, lo que supone “un retroceso en normas judiciales”, dijo.