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La búsqueda de reorientar el crédito de consumo hacia la actividad productiva anunciada por el Banco Central y la Superintendencia de Bancos, procurará, antes bien, una restricción global del financiamiento, debido a la recesión internacional más seria que ha sacudido el mundo desde la gran depresión de los años 30, destaca el economista Adolfo Acevedo Vogl.

Acevedo Vogl explica que las actividades productivas aparecen cruzadas por una perspectiva de alto riesgo e incertidumbre, por lo cual la iniciativa del Banco Central y de la Superintendencia de Bancos más bien restringirán aún más el crédito.

De acuerdo al análisis del economista, quien es asesor de la Coordinadora Civil, el próximo año la economía nicaragüense se verá sometida a una restricción crediticia global más allá de las medidas adoptadas por la Superintendencia de Bancos.

Esa situación, que ocurrirá pese a las decisiones tomadas por el Banco Central y la Superintendencia, será determinada también por las restricciones crediticias internacionales, además, por el aumento en la incertidumbre y por la percepción de riesgo, por lo cual es de esperar que el sistema financiero sea mucho más cauto en el otorgamiento de créditos.

La disposición que pretende, por parte de las entidades públicas, reorientar el crédito para lograr que la producción agropecuaria del país no sea severamente golpeada por la crisis y la falta de flujos crediticios internacionales hacia los bancos, también afectará el financiamiento hacia el sector privado, tanto en el nivel local, como desde el exterior.

Vivienda afectada por restricción crediticia
Acevedo señala que la restricción crediticia ya comenzó a afectar también al sector de la construcción de viviendas, lo que augura una profundización de la caída del sector para el año 2009.

Añade el asesor de la Coordinadora Civil que la restricción del crédito externo e interno a las empresas, la propia caída en la actividad económica, el incremento de la capacidad ociosa de las empresas y el aumento de la percepción de riesgo e incertidumbre, también aminorarán el crecimiento de la inversión privada.

Las medidas de la Superintendencia de Bancos, en un contexto como éste, apunta el analista económico, únicamente profundizarán la restricción crediticia global que afectará la economía, en especial la apuntada por la medida, como es la restricción del crédito de consumo.

Este tipo de restricciones acelerará los problemas de la demanda, al gasto de consumo de los hogares, y por el lado de los sectores que generan el Producto Interno Bruto, podría afectar a uno de los sectores de actividad más dinámicos de 2008, el comercio, que ha venido generando de manera sistemática el 16% del PIB y el 22% de la ocupación.

Demanda terminará reduciéndose más
De acuerdo con el economista, si la restricción del crédito de consumo afecta, por el lado del gasto o la demanda, principalmente al consumo importado, el menor crecimiento de las importaciones permitiría que el crecimiento de la producción para el mercado interno se viese menos afectado.

Por otra parte, por el lado sectorial, el comercio representa una de las principales fuentes de ocupación en el país. Posiblemente la restricción del crédito de consumo afecte sobre todo al comercio formal, el cual genera sólo alrededor del 21% de la ocupación que produce este sector y sólo alrededor del 4.6% de la ocupación total.

Sin embargo, en un contexto globalmente depresivo no puede menospreciarse el impacto económico que podría tener la restricción al mayor componente del crédito global otorgado, ni las limitaciones que ello representaría sobre un sector que tiene tanto peso en la economía.