Jorge Eduardo Arellano
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De cada ciudadano nicaragüense que acepte la necesidad de consumir menos energía, y principalmente de la que es a base de petróleo, depende que no sigamos empobreciendo nuestra economía familiar y nacional porque no producimos combustibles fósiles.

Los medios, la escuela y demás agentes sociales podremos contribuir a generar nuevos hábitos y costumbres. Nuevas formas de hacer las cosas con menos consumo de energía.

A la par de lo anterior, esperamos que en el futuro se inicien nuevos proyectos de generación de energías limpias como Amayo, que en base a energía eólica en enero estará aportando energía eléctrica desde Rivas.

Además de estos proyectos de gran escala, pedimos por un mayor interés y fomento de microproyectos de energías locales. Llevar la energía a todos mediante el sistema interconectado puede llevarnos centenares de años, pero es posible alcanzar a todos con proyectos a base de energía local. Para ello habría que estimular al fabricante, así como al consumidor de estos sistemas con créditos preferenciales, incentivos, etc. A fin de que aserríos y trillos puedan tener sus gasificadores que les permitan suprimir los desechos y autogenerar parte de la energía que consumen. Que las familias puedan disponer de plantas de biogás que las independice del mercado y contribuyan a la conservación ambiental. Facilitar el acceso al agua que tanto tiempo quita a las familias en el campo y que puede estar disponible tanto para el consumo como para la agricultura y la ganadería, con bombas solares, eólicas, de ariete, hídricas, manuales, etc.

Pero la base de todas estas transformaciones son los niños, quienes son permeables a una nueva educación y tienen la posibilidad de generar una nueva cultura. Por ello pedimos que en las asignaturas de moral y cívica se aporte fuerzas en la formación ciudadana no sólo en los aspectos políticos, sino también en las responsabilidades con el medioambiente. Y en las asignaturas de educación práctica u orientación laboral se dé énfasis a la reducción, reutilización y reciclaje, así como a estimular la búsqueda de soluciones mediante las energías renovables.

Sabemos que para hacer muchas cosas falta estabilidad y unidad nacional, por lo que pedimos a los políticos que la puedan identificar, como decía Gandhi: “No hay camino hacia la paz. La paz es el camino”. Y que todas las familias puedan reunirse alrededor de su mesa a compartir.


Carlos Javier López y Marcia Estrada
Ingenieros agrícolas
marciaestrada@yahoo.com