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El  café que se produce en Colombia  figura como uno de los mejores en el mundo, debido a la calidad del suelo, a las condiciones climáticas, a las tecnologías que utilizan y sobre todo por las buenas prácticas agrícolas de los cafetaleros, asegura el ingeniero agrónomo Jaime Cárdenas López. Estos productores están organizados en la Asociación Nacional de Cafeteros, atendiendo altos estándares de calidad para la exportación del grano.

El ingeniero, especialista en Sanidad Vegetal, visitó Nicaragua el pasado fin de semana para participar en un encuentro con cafetaleros oriundos de Matagalpa, Jinotega y Nueva Segovia, con quienes reflexionó acerca de los procesos de cambio que requiere la caficultura.
  
¿Qué tecnologías utilizan en su país para controlar las enfermedades?
Fundamentalmente estamos promoviendo el uso de materiales mejorados resistentes a la roya. Para efecto de las condiciones que tenemos en Colombia estamos utilizando la variedad Castillo; esa es nuestra principal innovación en el control de la roya del café. Variedad Castillo es una nueva planta de café altamente productiva, resistente y con una taza (calidad) reconocida a nivel internacional como una de las mejores.

¿Qué tanta afectación causó la roya en su país?
Las variaciones climáticas con períodos secos y prolongados, radiación tan alta y temperaturas por encima de los 30 y 32 grados centígrados han generado condiciones propicias para el ataque de problemas fitosanitarios, no solo en Colombia, en varios países como Perú, Ecuador y Centroamérica. 
En 2011 y 2012 tuvimos una fuerte epidemia de roya, pero gracias al eficiente trabajo de la Federación Nacional de Cafeteros se logró hacer un buen control con apoyo del Gobierno. La caficultura nuestra adoptó la variedad Castillo y eso nos ha favorecido muchísimo.

¿Por dónde andan los rendimientos del café en su país?  
No tengo la información precisa, pero el trabajo que se hace en Colombia de la mano de los productores está permitiendo mejorar todos los días la productividad de las fincas. Esto es un tema de paso a paso, no se dan saltos grandes de una vez. La coordinación entre las instituciones, autoridades y las asociaciones de productores es la clave para que la caficultura avance.

Nicaragua tiene rendimientos promedios muy bajos en el café. ¿Qué se podría hacer para incrementar ese rendimiento?
Yo creo que primero se debería trabajar en el desarrollo de tecnología, especialmente relacionada con materiales resistentes para que adapten a las condiciones locales y regionales, no traer materiales importados. También hay que trabajar en temas de nutrición y de manejo de los sistemas agroforestales, con esos tres elementos es posible empezar a mejorar los niveles de productividad.

Alguien decía que Nicaragua necesita un cambio de actitud en el cultivo. ¿Qué tipo de cambio podría ser ese? 
Creo que se refiere a un cambio para conocer lo que está disponible y aplicarlo. Por ejemplo, podría ser el encalamiento de los suelos para favorecer el desarrollo de la planta. 
Esto significa que hay que hacer un análisis de suelo que muestre si hay alguna condición que no está permitiendo el buen desarrollo de las raíces, y a partir de la utilización de enmiendas como cales vivas o cales apagadas u otro tipo de enmiendas para corregir esas fallas y después poder realizar una nutrición a la planta para que genere buena producción.

En Nicaragua se trabaja en un plan de transformación y desarrollo de la caficultura. ¿Qué aspectos no se deberían quedar fuera de este plan?  
Dos cosas son fundamentales. La renovación, porque las plantaciones en Nicaragua son muy viejas, son plantaciones que superan los 15 y 20 años. Y los materiales de café que se utilizan localmente. 

¿Qué futuro mira usted para la caficultura?
Desde el punto de vista técnico, hay que seguir investigando y trabajando frente a los grandes retos causados por el cambio climático, los problemas fitosanitarios y las plagas; se necesitan respuestas a esto.  México, por ejemplo, está trabajando a partir de sistemas de alerta para que los productores tengan futuro en el cultivo.  Estos sistemas se pueden consultar a través de las organizaciones que laboran aquí en Nicaragua.
En definitiva, el gran reto es prepararse bien y uno se puede preparar bien solo con conocimiento. La educación es la que va a terminar generando toma de decisiones. 

Experiencia

Jaime Cárdenas López.
Nacionalidad: colombiano.
Profesión: ingeniero agrónomo por la Universidad de Caldas, Colombia. 

Tiene una maestría en Sanidad Vegetal y Medidas Fitosanitarias. Es experto en cuarentena agrícola, en asuntos regulatorios de acceso a mercados y fue miembro de la delegación de su país que participó en las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos. 
Desde el 2011 labora para los programas de sanidad vegetal en el área de café en su país natal.