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Mientras se encontraban en una actividad familiar, decidieron crear su propia cerveza. Estaban aburridos y querían probar algo nuevo. Con un microbiólogo en casa, todo saldría más fácil. Entonces, Eduardo Mendieta y José Marcel Sánchez (el microbiólogo), cuñados y hoy socios de la Compañía Cervecera Moropotente, comenzaron a darle forma a su idea en la cocina de la casa de Sánchez, en Dolores, Carazo.

El proyecto se convirtió en un negocio. Hoy tienen una planta de producción y comercializan cerveza al estilo europeo, es decir por medio de sifones y jarras, en más de 20 bares y restaurantes del Pacífico del país. Aquí la historia expuesta por José Marcel.

¿Cómo surge la cerveza gourmet Moropotente?
Moropotente surge en el 2012, cuando yo regresé de Estados Unidos, de estudiar. Estábamos en una actividad familiar y estábamos aburridos, sentíamos que hacía falta algo. Después de haber salido fuera del país y haber probado otras opciones de cervezas, creíamos que era necesario que en Nicaragua hubiera otras opciones.

Entonces nos propusimos hacer nuestra cerveza. Como soy microbiólogo, me fue más fácil. Empezamos a diseñar las recetas y comenzamos a hacer nuestra cerveza en la cocina de la casa. Fuimos viendo poco a poco que a nuestros amigos les gustaba bastante. Había una buena aceptación y conforme fue pasando el tiempo vimos que era una oportunidad de hacer negocios.

Así fundamos Moropotente y tuvimos la idea de llevar a los nicaragüenses al mundo de la cerveza, con nuevas variedades, estilos, colores y texturas. Y llevársela hasta el bar o restaurante donde está. Que el nicaragüense conozca toda la historia que hay detrás de la cerveza, que es una bebida tan interesante. Empezamos, instalamos una planta de producción y comenzamos la comercialización. Y así surgió la Compañía Cervecera Moropotente.  

¿Qué los llevó a ganar el premio de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua?
Eso fue muy interesante, porque la gente decía que hacer cerveza no era ninguna innovación, y de hecho tenían razón, porque la cerveza existe desde hace 4,000 años. Surgió en la antigua Mesopotamia. Pero hacer cerveza en Nicaragua, con un control estricto, garantizando que todos los lotes sean iguales, es sumamente difícil. No es una bebida típica y no se encuentran en Nicaragua los equipos e insumos para hacer cerveza.

Entonces hubo que innovar una gran cantidad de sistemas y procesos. Por ejemplo, innovamos y desarrollamos nuestro propio sistema de germinación y control de temperatura. Innovamos y desarrollamos nuestro propio sistema de carbonatación, para la cerveza. Innovamos y desarrollamos nuestro sistema de propagación y control de levadura. Innovamos nuestro concepto de comercialización. Eso es muy innovador en Nicaragua, porque surgimos con la idea de vender cerveza en sifón, como se vende la buena cerveza en Europa.

Todo eso implicó vencer barreras y esquemas, y entonces Conicyt y la Cámara de Comercio valoró, que dentro de algo tan antiguo como es hacer cerveza, el potencial de poder innovador una gran cantidad de procesos para poder hacer ese producto en Nicaragua con alta calidad y mucha aceptación para el público.

¿Qué otras barreras han vencido?
Toda la logística de importación. Contactamos proveedores en Europa. Los visitamos y probamos los ingredientes. Está la logística de importación. Importamos la materia prima de ocho países distintos. Traemos malta de cebada de Bélgica, República checa, Inglaterra, Alemania, Francia, Chile, entre otros. Coordinar toda esa logística de importación y hacer posible la entrada al país, y mantener un inventario, ha sido una mezcla de disciplina, conocimiento y pasión.

¿Cuál es la situación actual de la empresa?
El año pasado, en mayo, comenzamos a vender. Teníamos solamente un cliente. Ahorita ya tenemos alrededor de 20 clientes. Son puestos de venta, bares o restaurantes con sifones de cerveza Moropotente. Eso quiere decir que en aproximadamente un año hemos pasado de uno a veinte. Pasamos de estar solo en Carazo a estar en todo el Pacífico del país.

También hemos invertido más en la planta de producción y definitivamente vemos que la demanda de nuestra cerveza es grandísima. El potencial del mercado es enorme y creemos y confiamos en que vamos a seguir creciendo, de hecho pensamos seguir invirtiendo más en el proyecto.

Definitivamente es curioso. Uno a veces cree que en Nicaragua estas cosas no pasan. Que cuatro jóvenes emprendedores inicien un proyecto, que la peguen y crezcan, y así surja una empresa, pareciera que sólo en Estados Unidos pasan esas cosas, pero no, en Nicaragua también.

¿Cómo andan sus volúmenes de producción?
Nosotros ahorita andamos vendiendo alrededor de 100 o 150 sifones mensuales. Pero, obviamente no estamos satisfaciendo la demanda. Tenemos que crecer más. La capacidad de producción que tenemos es suficiente y estamos en función de abrir más puntos de venta.

¿En qué departamento, además de Carazo, se puede comprar cerveza Moropotente?
Estamos en León, en el bar y restaurante Ya Voy y en uno de los restaurantes más antiguos de León Vía Vía.

En Managua, en Pía Bistró, en la Layha Bistró, en la Terraza Peruana, Lounge Basil, en E Embbasy Bar y estamos en proceso de abrir cuatro puntos más en Managua.

Estamos en Granada también en The Garden Café, en el restaurante irlandés de Granada; en Masaya, en un restaurante que se llama Frankfurt y en San Juan del Sur, en un restaurante que se llama La Carreta.

En Jinotepe estamos en el restaurante Makimaki y en el lugar donde iniciamos, Casa de Campo (Cerca de Nandaime).

¿Cuáles son los ingredientes de una buena cerveza?
Para mí, una cerveza de calidad lleva dos ingredientes fundamentales. La materia prima, que definitivamente debe ser de calidad, una buena malta de cebada, unos excelentes lúpulos, una levadura de excelente calidad y una receta bien hecha. El otro ingrediente es la pasión.

Una buena cerveza para mí es aquella que una vez que la pruebas te deja un recuerdo en la mente. Es una experiencia para tus sentidos.

No es aburrida en ningún momento, sino que la degustación es atractiva. Nosotros decimos que hacemos cervezas divertida, porque durante la degustación se presentan distintos sabores. Entonces una buena cerveza es aquella que visualmente se mira bonita, que tiene una buena espuma, un buen aroma, un buen cuerpo, un buen sabor y te deja definitivamente un recuerdo en la mente. Te permite además tener un buen momento; no es algo para alcoholizarse.

¿Cuántos tipos de cerveza fabrican?
Hacemos varios estilos diferentes. Ahorita estamos comercializando una estilo irlandés, es una cerveza bien interesante, que tiene notas a chocolate y café en la degustación, tiene ocho grados de alcohol y tiene una espuma maravillosa, y ha sido un éxito total.

De ahí tenemos una cerveza rubia muy rica, que se llama 19 días en honor a la canción de Joaquín Sabina. Es una cerveza bien ligera, bien refrescante y poca amarga, con un sabor bastante floral. Tenemos otra rubia, poca amarga también, con gusto a cítricos, que la sacamos casualmente para verano. Pero en general, tenemos más de 50 recetas disponibles y estamos desarrollando más.

¿Cuáles son los siguientes pasos?
Creemos necesario invertir un poco más en publicidad y en abrir más puntos de venta. Una prioridad es llegar al norte: Matagalpa y Estelí; igual al centro del país: Juigalpa.

Esa es una de nuestras inversiones futuras, porque nosotros tenemos que instalar los sifones en cada restaurante. Eso implica comprar más equipos y brindamos el servicio técnico y mantenimiento. Es una inversión considerable. Y eso lógicamente tiene que estar acompañado de mayor inversión en la planta de producción.

¿Cómo ven la cerveza Moropotente en el futuro?
Lo que queremos es crecer y permitir que el nicaragüense conozca el mundo de la cerveza. Es llevarle esa experiencia de la cerveza como realmente se vive en Europa. Y seguir compartiendo. Realmente esto nació como un pasatiempo y más que todo no estamos tan estresados ahorita por los números. Realmente nos la pasamos bien. Nos divertimos bastante. (Sonríe)

Hay muchos extranjeros que se sorprenden que esta cerveza sea hecha en Nicaragua, en Carazo, y te dicen: “No puedo creer que esta cerveza se haga aquí, parece más una cerveza europea”.

El joven cervecero

José Marcel Sánchez, Microbiólogo.
30 años.

José Marcel Sánchez es microbiólogo, graduado de la UNAN-León. Cuenta que se graduó en 2007, con un Summa Cum Laude de esa Alma Máter.

Estudió una especialidad en biología molecular, becado por la Universidad de Washington, luego de que diseñara las pruebas rápidas de leptospirosis que usa actualmente el Ministerio de Salud y obtuviera un Premio Nacional a la Innovación, del Conicyt.

Marcel además ganó el concurso Ideas de Negocio y Empresas Jóvenes en Marcha de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua, con su cerveza Moropotente.

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