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  • AFP

América Latina sacó de la pobreza a 6.5 millones de personas por año en la última década, pero la fórmula del éxito parece agotarse: a partir de 2016 esa cifra puede caer hasta en un 77% (a 1.5 millones), advierte George Gray, economista jefe del PNUD.

La lucha regional contra la pobreza enfrenta un horizonte difícil no solo por la desaceleración económica, sino porque la receta con la que millones de personas ascendieron socialmente entró en declive, dijo el experto de la oficina de América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en entrevista con la AFP.

Por sí solo el crecimiento económico de América Latina, que alcanzó un 4% en promedio en los últimos años, “no va a generar mucha más reducción de pobreza y desigualdad en el futuro”, pronosticó Gray, quien esta semana participó en Quito en un encuentro con autoridades de Ecuador y Bolivia.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima en 1% el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de la región para 2015 contra el 1.1% de 2014.

El impulso

Según el experto, en la última década 65 millones de personas salieron de la pobreza gracias al impulso económico combinado con el mayor acceso de jóvenes y mujeres al mercado laboral formal (con seguridad social) y la entrega de ayudas estatales a través de programas de transferencia de renta condicionada.

Dichos planes prevén la entrega de subsidios a los padres a cambio de que sus niños reciban atención médica y vayan a la escuela, con lo que a futuro romperán ese círculo vicioso de padre pobre, hijo pobre. Bolivia, Ecuador y Perú son los países que, según Gray, avanzaron más en reducción de pobreza con esa fórmula.

América Latina tiene hoy unos 600 millones de habitantes, de los cuales 134 millones están debajo de la línea de la pobreza, 200 millones viven en condiciones de vulnerabilidad y 160 millones pertenecen a la clase media, de acuerdo con el PNUD.

Pero los mismos factores que contribuyeron al éxito de la lucha contra la pobreza podrían, paradójicamente, presionar para que el ritmo de reducción sea más lento. Un ejemplo de ello, opinó Gray, es la saturación del mercado laboral en el campo de servicios (transporte y construcción principalmente).