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Si usted pregunta en cualquier esquina del poblado de Nueva Guinea, ¿dónde vive don Pedro Figueroa?, cualquier persona le orienta. Ante la posibilidad inmediata de una respuesta viene detrás otra interrogante ¿Por qué don Pedro es tan conocido? La razón es simple. Es un productor que ha hecho todo bajo su propio esfuerzo.

Pedro Figueroa es propietario de la finca La Flor, ubicada a 2 kilómetros del pueblo. Esa finca manda a realizar cualquier cantidad de consultas sobre cómo este señor ha tenido la capacidad de construir el área en la integración y diversificación casi perfecta de una cantidad ya casi incontable de variedades de frutos, tubérculos, granos, entre otros.

Su historia la resume de la siguiente manera: ha sido 28 años destructor (porque antes usaba agroquímicos dañinos), 20 años transcurrieron entre una y otra capacitación  y ya cuenta 20 años de ser promotor de cambio. Pero él sabe que es difícil, aunque no se desanima ante nada y por eso sigue apoyando a otros productores del municipio.

Este productor, quien tiene un largo conocimiento en temas de agricultura sostenible, muy a pesar de que su aprendizaje fue a base de talleres de capacitación, la prueba y el error, no ha devenido de aulas universitarias o técnicas, es además una persona que mira hacia el futuro. 

Debido a que la propiedad se ha convertido en una finca de referencia, por la cual varios organismos ligados a la producción la utilizan para mostrar la eficiencia y diversidad productiva, es que Figueroa se planteó un nuevo reto: combinar la agricultura sostenible con el turismo.

Un plan de negocios 

Con eso en mente y luego de un comentario que le expresaron, conoció de TechnoServe y el programa Impulsa tu Empresa. Sin dar un paso atrás orientó a su hija Mayra, para que  inscribiera la idea de negocios que tenían. La suerte estaba echada y La Flor resultó clasificada entre una serie de aplicaciones. Fue así que durante dos meses, por medio del programa de emprendimiento, recibieron capacitaciones para formular su plan de negocios. 

La primera etapa del proyecto agroturístico estaba pensada para tener un servicio de alojamiento con alimentación derivada de la producción de la propia finca, así como la señalización de senderos por los cuales el visitante será capaz de conocer cómo se cultiva de forma sostenible o los resultados asombrosos que se obtienen de frutos sanos, grandes y sobre todo adaptados al clima de trópico húmedo de esa región. Para recorrer por completo esa finca y tener la oportunidad de conversar con su propietario, los interesados deberán disponer al menos de 3 horas, ya que don Pedro es un maestro innato y no pierde oportunidad para enseñar todo lo que puede.