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Las proyecciones económicas para 2009 que proporcionó el Banco Central de Nicaragua, BCN, no coinciden con las estimaciones del economista independiente Néstor Avendaño, quien considera que la economía nacional no superará el 1.3 % este año y que la inflación llegará al 11.3 %.

El BCN dio a conocer sus estimaciones para este año, situando el crecimiento económico cercano al 2 % y una tasa de inflación menor al 10 %.

Avendaño dijo que el crecimiento del 1.3 % en 2009 lo impulsarán la actividad pecuaria y los granos básicos, entre otros rubros, pero que no habrá generación de empleo e ingresos por construcción pública, debido a que se estima que habrá un recorte de recursos del exterior que puede estimarse en 75 millones de dólares.

Explicó que ese recorte puede darse si se repite la misma suspensión de fondos que se observó el año pasado de parte de la comunidad internacional y organismos multilaterales, lo que equivale a unos mil 500 millones de córdobas menos en el gasto presupuestario.

Dijo que la inflación del 11.3 % en 2009 se puede estimar por el deterioro que sufrirá el dólar en el segundo semestre del año, por el fuerte impacto del gigantesco déficit presupuestario federal de Estados Unidos, que provocará de nuevo que los inversionistas financieros busquen los mercados de futuro, principalmente de alimentos, que hará que los mismos continúen altos este año.

Señaló además, que la pobreza aumentará este año, principalmente en zonas urbanas, donde también el desempleo golpeará más fuerte que en las áreas rurales.

Para evitar que el desempleo avance, el economista sugirió la implementación de políticas públicas que favorezcan el apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa.

Considera que la seguridad alimentaria a nivel de Centroamérica y los granos básicos principalmente, adquieren gran relevancia en el momento actual para enfrentar la crisis, sobre todo si los precios internacionales siguen altos.

Medida anti crisis
en duda
Sobre las medidas que en las próximas horas anunciará el gobierno para enfrentar la crisis económica, Avendaño dijo que lo único bueno que ha escuchado de parte del Banco Central para enfrentar la crisis es que se promoverá la producción agropecuaria, pero que le preocupa el recorte del gasto público.

“No se va a poder proveer de infraestructura económica para facilitar una mejor competitividad a la empresa agropecuaria, que es la privilegiada en este momento de crisis”, apuntó.

También cree que habrá problemas con la disponibilidad de recursos del FMI y considera que no hay voluntad política para incidir en la reducción de las tasas de interés en el mercado local.

“El Banco Central podría reducir la tasa de encaje legal, que es del 16.25 % (de los ahorros del público en el BCN) para bajar las tasas y con esa reducción se disminuyen las tasas de interés, porque son fondos que no gozan de interés ni mantenimiento de valor en las arcas del BCN”, indicó.

Avendaño señaló que otra forma de proveer liquidez es facilitar líneas de crédito para la producción de granos básicos y alimentos en general.

Propuso también, que el gobierno acepte una pérdida de reservas internacionales no exagerada, pero sí apropiada, para entregar crédito a los bancos a una tasa de interés pre determinada entre la institución monetaria y los grupos financieros, así como dejar claro el destino de esas líneas específicas.

Aseguró que no se trata únicamente de decir a la banca que no otorguen crédito para consumo y que lo destinen a la producción, sino más bien acelerar la entrada en operación del Banco de Fomento, que aún está en papel.

El economista insistió en que es preocupante la reducción de recursos de la cooperación externa, porque el año pasado se programaron 650 millones de dólares en ayuda del exterior y que según sus cálculos, sólo 380 millones de dólares entraron, dejándose de recibir 75 millones de dólares en divisas líquidas, lo que provocó que las reservas internacionales cayeran en 35 millones de dólares en 2008.

Esta situación, según Avendaño, está provocando que el FMI recomiende elevar las tasas de interés y subir las reservas internacionales, algo no recomendable en momentos de severa recesión internacional.