Jorge Eduardo Arellano
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La investigación no es coyuntural
La crisis financiera internacional, más la suspensión de la cooperación por algunos gobiernos y agencias internacionales, provocaron la revisión de planes, programas y proyectos gubernamentales. Esto es lógico que suceda, debido a que no es posible operar de igual manera ante condiciones normales que en situación de emergencia. En tales circunstancias, generalmente se opta por medidas que llevan a priorizar la atención territorial y acortar las cadenas de mando. Lo que debe permitir, multiplicar el beneficio a la población y la segunda acción debe lograr asegurar el manejo oportuno y certero de la información para la toma de decisiones.

Lamentablemente no existen normas a seguir respecto a la investigación, por lo que hay quienes la consideran un lujo en estas condiciones y otros una urgente necesidad. Como lujo debe suprimirse. Como necesidad, debe adaptarse. Esto es, operar sobre las necesidades para avanzar en la superación de estas condiciones. Por ello mismo en la investigación depositamos nuestra esperanza.

Un ejemplo de persistencia en la investigación es Cuba, que en medio de un bloqueo comercial sin precedentes, habiéndose quedado solos con la caída del bloque socialista, lograron avances impresionantes en la medicina, la agricultura y en otros campos.

La investigación y desarrollo es hoy un indicador económico que mide el impacto del gasto en esta esfera sobre la productividad de un país.

En nuestro caso, resulta difícil medirlo a pesar de ser poca la investigación, pero debido a nuestra alta dependencia, al comprar todo producto estamos pagando por la investigación que llevó a su concepción y es más, pagamos hasta por las investigaciones para mejorarlo, como puede verse de forma más clara en las medicinas, donde la diferencia de precio entre las de marca y las genéricas, que es bastante grande, obedece fundamentalmente a la patente.

Cuando revisamos lo que producimos localmente: agricultura y agroindustria, vemos que en la primera estamos en la cola de la productividad y nuestra agroindustria poco se ha desarrollado y puede decirse que esto obedece a falta de estimulo crediticio, ausencia de políticas y es evidente que también hay falta de investigación aplicada por parte de la gente que produce.

Carlos Javier López y Marcia Estrada
Ingenieros Agrícolas
Marciaestradayahoo.com