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“En jaque” se sienten las urbanizadoras del país, por la Normativa sobre Gestión de Riesgo Crediticio, emitida por la Superintendencia de Bancos, puesto que impide a la población el acceso al financiamiento para adquirir una vivienda.

Obtener cualquier tipo de crédito clasificado por la Banca Nacional como de consumo, ahora no será fácil, debido a la norma emitida por la SIB que manda a los bancos a no financiar préstamos que cubran más del 40 por ciento de la capacidad de pago de un ciudadano. La medida de la SIB molesta y preocupa a la Cámara de Urbanizadores, por cuanto da el “tiro de gracia” a las ventas de viviendas y a los nuevos proyectos urbanísticos.

La decisión de la Superintendencia busca que no se de un endeudamiento superior a la capacidad de pago de los nicaragüenses. Si bien, los empresarios respaldan la medida, exigen “cautela” y ser tomados en cuenta a fin de no causar un daño severo a la economía interna, con el desestímulo a importantes sectores de generación de empleos e inversión.

Según las urbanizadoras, no sólo se restringe el crédito, pues  el gobierno también aumentó la tasa de aprovisionamiento, es decir el porcentaje de cobertura de los bancos para cubrir los retrasos de pagos.

Ante el desestímulo de los préstamos de vivienda, la construcción de urbanizadoras en el país se verá reducida y con ello la generación de empleos; y el resto de la cadena productiva que interviene como la ferretería y el cemento. Por ello la Cámara de Urbanizadores considera que la Superintendencia de Bancos debe revisar la normativa y tomar en cuenta el impacto.

Los bancos nacionales, siguiendo la medida de la SIB, bajarán los montos para financiar la compra de viviendas, aunque en el caso de BANEX no hará grandes cambios.