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Economistas del mundo entero miran con temor la posibilidad de que la actual recesión económica que se originó en Estados Unidos y que afecta al mundo entero, se convierta en depresión, castigando con más desempleo y hambre a millones de personas en todo el orbe, amenaza que se podría trocar en realidad si la economía continúa decreciendo después de tres trimestres.

Ese tema fue tocado por expertos a lo largo del Foro del Grupo Latinoamericano y del Caribe (Gurulac), que se realizó este jueves en el auditorio Justo Pastor Zamora, del grupo empresarial Lafise. Los economistas no sólo alertaron a Nicaragua y a toda América Latina sobre los efectos destructivos de la recesión, sino que también llamaron a juntar esfuerzos para atenuar la intensidad del fenómeno.

El Gurulac está conformado por 15 jefes de misiones diplomáticas de América Latina y el Caribe, en este caso acreditados en Nicaragua y cuyo presidente local es el embajador del Perú, Gerardo Morris, quien presidió el evento.

Una recesión es un periodo de tiempo de duración mayor a doce meses, durante el cual el porcentaje de crecimiento del Producto Interior Bruto de una economía es negativo, según la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas de Estados Unidos. Si la recesión se prolonga por mucho tiempo se le llama depresión, que pasa a ser un fenómeno más profundo, en el cual la economía decrece por un largo tiempo.

Al respecto, el doctor Humberto Arbulú, representante del Fondo Monetario Internacional en Nicaragua, dijo que hay terror entre los estudiosos de la economía que la recesión se convierta en depresión, al tiempo que recordó que en una depresión los precios de las mercaderías, de las materias primas, terminan cayéndose, se acentúa el desempleo y no hay inversión.

Además, del doctor Arbulú, expusieron el Presidente del Banco Central, Antenor Rosales y el funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, Ricardo Posada. Disertó también el doctor Luis Eduardo Montiel, del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas y el doctor Francisco Aguirre Sacasa. Estos últimos expusieron sobre el tema del nuevo gobierno del presidente Barack Obama y América Latina.


Un nuevo fantasma recorre el mundo
El embajador peruano, al abrir el evento, dijo “un nuevo fantasma recorre el mundo, el fantasma de la crisis mundial, que ha llevado a las grandes empresas a clamar por ayuda para no cerrar, y agregó que el desbarajuste de la economía internacional no se limita al mundo desarrollado, no sólo al sistema financiero, sino a todo el orbe.

De acuerdo al representante diplomático, se deben atenuar los impactos de la crisis y sacarle provecho, si es que se puede, estudiando el fenómeno y buscando nuevos caminos para superarla, encontrando “una luz en la penumbra” para lo cual es necesaria la cooperación y el dialogo multilateral y bilateral.

Antenor Rosales, Presidente del Banco Central de Nicaragua, tras detallar sobre las acciones que realizará el gobierno nicaragüense para enfrentar la crisis y después de señalar que se requiere el concurso de todo el país para superarla, destacó que el mundo entero está lleno de incertidumbre ante el fenómeno y que las acciones para salir de ella podrían ser de largo plazo.


Recuperación será lenta y dolorosa
El economista y funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, Ricardo Posada Barbosa, expresó que la crisis financiera afectará la calidad de vida de todos los países de América Latina y en el mundo entero, reduciendo el empleo y aumentando la pobreza.

Sin embargo, advirtió que estos problemas ofrecen la posibilidad de analizarlos a profundidad para encontrar caminos de crecimiento sostenido a largo plazo, realizando inversiones públicas que generen empleo y riqueza.

Recordó que la situación se generó fuera de América Latina con la crisis hipotecaria en Estados Unidos, y luego con las turbulencias financieras, cuyo punto más alto fue la quiebra del banco de inversión Leheman Brothers, lo que a su vez generó una alta crisis de confianza que incrementó los problemas en los mercados financieros por insuficiente regulación, entre otras cosas.

De acuerdo con Posada, la desaceleración de la economía norteamericana que se venía sintiendo desde hace más de un año, pasó posteriormente a ser recesión, no sólo en Estados Unidos, sino en las naciones de Europa y con ellas, a todo el mundo, prácticamente.

Posada dijo que aunque América Latina está mejor preparada para enfrentar la crisis, salir de ella será un proceso lento y doloroso y los bancos centrales tendrán que ser vehículos de inyección de capital para proveer liquidez a los sistemas financieros, que de acuerdo a su opinión, han aprendido de las 31 crisis financieras ocurridas en los últimos 25 años.

El economista señaló que en 2009 el crecimiento de la economía en América Latina, aunque no ha llegado a ser recesivo, será de aproximadamente un dos por ciento del producto interno regional, con una tendencia a la baja.