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Las medidas económicas anunciadas por el presidente Daniel Ortega para contrarrestar los efectos de la crisis económica mundial, no tendrán el efecto esperado, porque la política económica gubernamental no contrarrestará la desaceleración económica proveniente del exterior, explicó el economista Néstor Avendaño.

El analista económico basó su argumento en que “el Estado no cuenta con instrumentos ni con recursos presupuestarios suficientes y, por lo tanto, se ha fortalecido la ortodoxia fondomonetarista en un escenario totalmente distinto al que existía cuando el gobierno actual presentó su propuesta económica al policía financiero internacional correspondiente al trienio 2008-2010”.

Avendaño dijo que la recesión económica mundial volvió obsoleto el programa firmado con el FMI, por lo cual se requiere uno nuevo, que se caracterice por ser anticíclico y estar acompañado de una efectiva participación de los agentes económicos y sociales, además de un respaldo político unánime de la Asamblea Nacional.

“Las medidas económicas expresadas en términos generales por el Presidente, no son anticíclicas, porque se reduce el gasto gubernamental de este año, al preverse una reducción de la cooperación internacional, que financia en gran parte el gasto de inversión pública y el pago de la deuda externa”, expresó.

Dijo que lamentablemente, en un país pobre y aún muy endeudado, cualquier aumento del gasto de inversión pública -ahora con más razón en infraestructura económica en zonas rurales para apoyar la producción y la industrialización de los alimentos- demanda una mayor cooperación externa, la cual tiende a reducirse por el debilitamiento de la gobernabilidad.

“Por eso, le aconsejo al Presidente que normalice las relaciones con los países donantes de divisas líquidas de libre disponibilidad, para garantizar el pago de la deuda externa y aumentar, simultáneamente las reservas internacionales del país”, añadió.


Nada sobre reforma tributaria
El economista indicó que Ortega no mencionó una posible fuente de recursos propios; la reforma tributaria, en caso de que la cooperación externa disminuya.

Recordó que la reforma tributaria eliminaría una gran cantidad de exoneraciones y exenciones en el pago de impuestos, la cual incidiría también en una disminución tanto de la alta tasa del Impuesto al Valor Agregado, IVA, como de la dispersión de las tasas del Impuesto Selectivo de Consumo, ISC.

“Aconsejo al Presidente que instruya al ministro de Hacienda y Crédito Público a que proponga una alternativa de dicha reforma, con el fin de asignar el aumento de los ingresos tributarios a la capitalización del Banco de Fomento y al financiamiento de la inversión en la red vial y en servicios públicos en las comunidades rurales productoras de alimentos”, indicó.

Añadió que el mandatario tampoco dijo cómo pagaremos los intereses y las amortizaciones de la deuda externa, dada la suspensión parcial de las donaciones de divisas líquidas de libre disponibilidad, facilitadas por el Grupo de Apoyo Presupuestario y el congelamiento de los préstamos concesionales de la misma clase de divisas líquidas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, resultante de los atrasos de las evaluaciones del programa económico gubernamental suscrito con el Fondo.

También recomendó al mandatario, que no endeude onerosamente a los nicaragüenses en el Sistema Financiero Nacional, cuando el gobierno se vea forzado a comprar dólares para pagar la deuda externa y colocar bonos estatales para evitar la expansión de la liquidez en córdobas asociada con la compra de dólares, “y por ello le aconsejo, de nuevo, normalizar las relaciones con las fuentes de cooperación tradicional”.


Urge el Banco de Fomento
Avendaño urgió al presidente Ortega a que establezca lo más pronto posible el Banco de Fomento, para apoyar con crédito y tecnología a la mayoría de productores de alimentos, especialmente de granos básicos, que no son sujetos de crédito en la banca convencional.

El economista consideró positiva la propuesta de no variar la tasa de deslizamiento de la moneda, ni implementar un “corralito financiero”, pero señaló que al mandatario se le olvidó decir que la actual política cambiaria fija un deslizamiento preanunciado del 5 por ciento, lo que no es efectivo para contrarrestar los efectos perversos de la recesión económica mundial.