Jorge Eduardo Arellano
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La crisis económica incidirá negativamente no sólo en la generación de empleo, sino en la calidad del mismo en América Central y República Dominicana, que tienen un desempleo medio del 6.3 %, según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Con unas proyecciones de crecimiento de entre el 2 % y el 3 % - frente al 5 % de promedio en los últimos cinco años- “la generación de empleo será insuficiente para el aumento de la oferta laboral y por tanto, probablemente subirán los niveles de desempleo” en la región, según el informe “Panorama Laboral 2008”.


Sobre todo, porque los “mercados laborales de Centroamérica presentan una deficiencia estructural para la generación de trabajo decente debido a su estructura productiva poco diversificada, donde persiste una base rural importante, de índole tradicional y con baja productividad”.


Por eso, en estas economías, cuyo desempleo en 2007 se situaba en torno al 6.3 % de media, y que carecen de sistemas de protección social de amplia cobertura y sin seguros de desempleo, “es muy esperable que la situación se refleje en un incremento del empleo precario, la informalidad y el trabajo infantil”.


Por ello, la OIT considera “fundamental” redoblar los esfuerzos para ofrecer trabajo “decente”, en particular en las zonas rurales y en el sector agropecuario, donde existe un mayor déficit de trabajo decente.


Necesario es eliminar el trabajo infantil y que se pague el salario mínimo sobre todo para los trabajadores poco calificados en las zonas rurales.


Pero sobre todo, hay que invertir en infraestructura productiva y social rural, si se quiere mejorar la productividad y reducir la pobreza.


Centroamérica y República Dominicana tenían en 2007 una población total en edad de trabajar de unos 36.5 millones de personas, de las que 19.3 millones estaban ocupadas y 1.2 millones desempleadas.