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  • AFP

El plan de reactivación económica en Estados Unidos, que entra en su recta final en el Senado, será defendido por el presidente Barack Obama en su primera rueda de prensa en hora de máxima audiencia televisiva. El pleno del Senado tiene previsto votar su versión del plan, cifrado en unos 800.000 millones de dólares, poco antes de que Obama hable frente las cámaras.

La odisea del Plan de Reactivación Económica, sin embargo, aún no habrá concluido, incluso si el gobierno de Obama consigue finalmente los 60 votos necesarios para su aprobación. El Senado y la Cámara de Representantes deben reunirse luego, a lo largo de esta semana, para ajustar las cifras y sacar un proyecto definitivo a partir de sus respectivas versiones. Ambos borradores del plan son similares, pero la oposición republicana consiguió en el Senado ampliar los recortes de impuestos para los hogares y empresas, del orden de 100.000 millones de dólares, y recortar sustancialmente los gastos sociales de la propuesta de los Representantes demócratas.

Obama, que endureció su discurso hacia el Congreso a finales de la semana pasada, quiere ver aprobado el plan a mediados de este mes, para empezar inmediatamente a distribuir el dinero a los estados, iniciar ambiciosos proyectos de reforma del sector sanitario y educativo y aumentar los subsidios para los desempleados.

Se dirige a la opinión pública
Estados Unidos perdió en enero cerca de 600.000 empleos, una cifra desconocida desde 1974. El plan de Obama es también una apuesta desconocida por su talla y ambición para luchar contra la degradación de la economía, según observadores. Sin embargo, el objetivo de lograr una aprobación holgada, gracias a una parte apreciable de la oposición, quedó atrás, y Obama opta resueltamente ahora por defender su plan directamente ante la opinión pública.

"Hemos tenido un buen debate, ahora es tiempo de actuar, por eso estoy llamando al Congreso a aprobar este proyecto de inmediato", sostuvo Obama durante un mitin en el estado de Indiana. Asimismo, acudió a Elkhart, una ciudad donde el desempleo subió en un año de 4,7% a más de 15,3%, y conversó con sus habitantes. "Puedo decirles con total confianza que una demora interminable o una parálisis en Washington frente a esta crisis sólo provocará un desastre más profundo", advirtió. El presidente estadounidense repetirá el acto público el martes si es necesario, informó su portavoz Robert Biggs el pasado viernes.

Casa Blanca concentrada
Hasta hoy, al menos tres senadores republicanos moderados estaban dispuestos a votar en favor del plan gubernamental. Los demócratas tienen 58 escaños en el Senado, de un total de 100. Necesitan 60 para asegurarse la derrota de cualquier estratagema republicana para retrasar la votación. La Casa Blanca permanece totalmente concentrada en la aprobación del plan.

El Departamento del Tesoro tenía previsto anunciar este lunes cómo iba a gastar los restantes 350.000 millones de dólares del plan de rescate bancario, conocido como TARP por sus siglas en inglés. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, decidió atrasar hasta mañana el anuncio, para no perturbar la difícil aprobación senatorial del plan de reactivación económica.

Según el New York Times, el plan de Geithner consiste ahora en pedir la colaboración de los fondos de inversión privados para comprar los activos "tóxicos" de los bancos en crisis. El gobierno estadounidense garantizará un valor mínimo de esos activos (créditos hipotecarios o de consumo en su gran parte) para alentar esa participación privada, explicó el diario.

Apoyo extranjero
Por su parte, la Unión Europea planea organizar una cumbre extraordinaria a fines de febrero para enfrentar la crisis económica, en medio de la fuerte presión de Francia para tener una mejor coordinación y el temor a un regreso del proteccionismo. Quince países, entre ellos Brasil, México y Japón, han formulado ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) una advertencia contra el proteccionismo, diciéndose preocupados por las medidas aplicadas para responder a la crisis económica.

El presidente francés Nicolas Sarkozy anunció ayudas al sector automotor por 7.800 millones de euros (10.200 millones USD), a condición que mantengan sus fábricas en Francia y si es posible el empleo.