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La economía nicaragüense corre el riesgo de continuar en 2008 con las anémicas tasas de crecimiento experimentadas en los últimos años, debido al impacto que recibiremos de la desaceleración económica que está afectando a Estados Unidos, lo que provocaría que lleguen al país menos remesas familiares de las esperadas, según el análisis del economista Néstor Avendaño.

El especialista en temas económicos descartó las proyecciones hechas por el Banco Central de Nicaragua con respecto a la tasa de inflación del cierre de 2007, coincidiendo con otros economistas independientes en que será menor a la oficial.

Avendaño señaló que las remesas familiares siguen siendo más importantes que la suma de la cooperación internacional y la Inversión Extranjera Directa que recibe el país, y al enfrentar Estados Unidos una desaceleración económica de hasta el dos por ciento, el impacto es inminente para nuestra economía, porque es de donde se origina el mayor flujo de remesas.

Ante este impacto por la crisis estadounidense, provocada por la caída de la actividad inmobiliaria y el alza de los precios de la energía, el crecimiento económico de Nicaragua no superará el cuatro por ciento en 2008, según Avendaño.

Otro riesgo que enfrenta el país con la crisis estadounidense, de acuerdo con el economista, es la posibilidad de que también impacte en las exportaciones del país, ya que una recesión en el país norteamericano, que apenas llegará a crecer 1.9 por ciento, según las proyecciones, provoque una disminución en las compras que dicha nación hace a Nicaragua.

Sin embargo, para Avendaño uno de los riesgos más fuertes es el del enfrentamiento de tres poderes del Estado, que afectan considerablemente el clima de inversión y la economía en general.

Añadió que este enfrentamiento de tres poderes del Estado podría incrementarse a cuatro, cuando el próximo año entre en el ambiente el Consejo Supremo Electoral, estableciendo las reglas del juego para las elecciones municipales.

Deflación en diciembre
Para Avendaño, en el año 2007, que económicamente hablando ya es historia, la economía del país creció 2.8 por ciento, basado en las exportaciones.

Esto implica un severo descuido del mercado interno, porque no se cuidó el consumo y la inversión tanto pública como privada.

“El anémico crecimiento se basa en la industria manufacturera y el procesamiento de productos agropecuarios”, argumentó.

Aseguró que el tema de la inflación, que ha sido objeto de polémica nacional, se revertirá en este mes, cuando más bien se registre una deflación (reducción del índice de precios), porque según él, los precios se dispararon más por razones especulativas, de acuerdo con los señalamientos de autoridades del gobierno, que manifestaron que hubo especulación y no escasez de frijol.

Indicó, además, que también hubo especulación en el mercado internacional con el petróleo, pero el problema comienza a desaparecer, y más bien el Banco Central “exacerbó” las expectativas inflacionarias al brindar proyecciones exageradas, conduciendo de la mano a los agentes económicos a tener en cuenta una inflación de hasta el 16.5 por ciento.

“Creo que el 15.4 por ciento que anunció el presidente del BCN, tiende a disminuir en diciembre, porque ya los precios han comenzado a normalizarse”, apuntó.

El economista opinó que podría haber un mejor resultado en la tasa de crecimiento económico, probablemente llegar al cuatro por ciento, si se eliminan tanto la subejecución en la construcción pública, que ha caído durante tres años consecutivos, así como los prolongados racionamientos de energía eléctrica y agua potable, que fueron constantes durante 2007.

Añadió que la situación mejorará si además, la empresa privada y el gobierno emprende los proyectos hidroeléctricos de río Pantasma, río YY y Larreynaga, así como el proyecto eólico Amayo, los cuales en conjunto agregarán 91 megavatios al sistema eléctrico en 2009 y 2010.

Lo anterior, sumado a la normalización del ambiente político entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, garantizará el desembolso de 150 millones de dólares de divisas líquidas de libre disponibilidad, provenientes de la cooperación internacional y fortalecer la certidumbre entre los inversionistas.