Jorge Eduardo Arellano
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Aproximadamente el nueve por ciento de la ganadería nacional está siendo atendido por medio de un proyecto piloto que impulsa el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), el que cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a fin de establecer un programa de identificación y rastreabilidad del hato de la zona sureste del país.

Este programa está orientado a adecuar los servicios agropecuarios y forestales en la zona de la Región Autónoma de Atlántico Sur, donde está identificado el nueve por ciento del total del hato nacional, según estadísticas extraoficiales puede andar por los tres millones de cabezas.

De acuerdo con información del Magfor, el programa ha prendido en la zona, por lo cual productores de ganado bovino de la RAAS, con el apoyo del Magfor, Alcaldías Municipales y financiamiento del BID y otras instituciones, comprometidos con el registro y control de sus animales.

El proyecto piloto ayudará a los ganaderos a cumplir con los requisitos legales que establecen los compradores y organismos de control en los mercados extranjeros, al tiempo que proveerá a los consumidores un producto confiable, obtenido a través de un proceso seguro, rastreable hasta sus orígenes en la finca, donde fue criado el ganado, pasando por los mataderos y por el proceso de exportación.

El principal objetivo del programa es apoyar a los productores de ganado de los municipios de Nueva Guinea en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), El Almendro, en Río San Juan y El Coral, en Chontales.

Tres mil fincas en proyecto
Las metas globales del proyecto están orientadas a codificar 3,000 fincas bajo el sistema de rastreabilidad, aplicar Buenas Prácticas Pecuarias (BPP) en 600 fincas, identificar 200,000 bovinos con posibilidades de rastreo, capacitar a 20 técnicos en este sistema, y a 400 productores, además de diseñar un software de que les apoye en estas tareas.

La rastreabilidad, como su nombre lo indica, no es más que seguir el rastro de un producto desde su origen hasta que llega a manos de los consumidores.

En el caso del ganado bovino, se hace necesario identificar las fincas y un registro de todos los movimientos de los animales identificados, hasta llegar al matadero.

Este concepto se aplica a todos los productos y subproductos de origen animal y vegetal, y es una normativa para mercados como el de la Unión Europea, orientada a garantizar a los consumidores finales que el producto que adquiere está libre de enfermedades como la Encefalopatía Espongiforme Bovina (vacas locas).

Con el Tratado de Libre Comercio (TLC), el tema de rastreabilidad también adquiere importancia para garantizar las exportaciones, tomando en cuenta las exigencias de los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea, en particular para los exportadores de ganado bovino y sus derivados, quienes deberán contar en un futuro próximo con un sistema de rastreabilidad para seguir exportando.

La rastreabilidad también es un tema de importancia de cara a los Tratados de Libre Comercio con China Taiwan y México, y las exigencias del mercado estadounidense para el año 2008.

Para desarrollar el proyecto, el Magfor estableció un convenio de cooperación institucional con las alcaldías de Nueva Guinea, El Almendro y El Coral.

En el convenio, se acordó modificar los formatos de cartas de ventas y guías de traslado de ganado con datos que respondan al rastreo sanitario de los animales, lo cual ya es exigido por algunos mercados internacionales.