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El ministro de Agricultura y Ganadería de Honduras, Héctor Hernández, declaró en Managua que en ocho días estará resuelto el diferendo comercial que las autoridades de esa nación sostienen con las de Nicaragua en torno a trabas, supuestamente fitosanitarias, que en las últimas cuatro semanas han impedido el ingreso de carne nicaragüense a territorio hondureño.

El ministro hondureño dio declaraciones a periodistas en Managua durante la reunión del Consejo Agropecuario del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), agregando que en el término de una semana la carne de Nicaragua estará entrando fluidamente a una cadena de siete supermercados hondureños que adquieren el producto de mataderos de este país.

El cambio de posición de las autoridades hondureñas, aparentemente, corresponde al llamado a consultas hecho por el ministro de Fomento de Nicaragua, Orlando Solórzano, para buscar cómo solucionar el problema que ha hecho perder a los productores nicaragüenses más de un millón de dólares por reducción de ventas en el mercado hondureño.

De acuerdo con una publicación del diario La Tribuna de Honduras, Héctor Hernández, Ministro de Agricultura y Ganadería, dijo que presentaría un informe sobre el tema de la carne en el marco de la reunión con sus homólogos centroamericanos, la cual se desarrollará este fin de semana en Managua.

Hernández habría dicho que no es ningún delito someter a inspección sanitaria la carne bovina procedente del vecino país, lo cual, afirmó, se ha aplicado temporalmente por precaución tras el rechazo de ese producto en Estados Unidos.

De acuerdo con el ministro hondureño, las autoridades sanitarias de Estados Unidos rechazaron hace poco más de un mes, 35 contenedores de carne nicaragüense en el puerto de Miami, al igual que cinco contenedores de Honduras, lo cual es falso, dijo por su parte Jesús Bermúdez, Director de Aplicación de Tratados del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC).

El funcionario nicaragüense recordó que el último caso de rechazo de carne nicaragüense por parte Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ocurrió en noviembre de 2008, y fue de un solo contenedor, lo cual, añadió, nunca paralizó las exportaciones de ese producto hacia territorio norteamericano.

Reconoció que todos los países tienen derecho legítimo de velar para que los productos importados cumplan con las normas que permitan que estos productos no hagan daño ni a las personas, ni a los animales ni a las plantas, sin embargo, agregó que esa verificación en las fronteras, por parte de Honduras, sólo es una traba, que tiene el objetivo de impedir --en un afán proteccionista--, que la carne nicaragüense sea competitiva en ese país
El funcionario añadió que el mismo ministro hondureño de Agricultura reconoció que ningún embarque nicaragüense de carne ha salido con salmonela, ni con ningún otro tipo de contaminación
Quieren sacar carne nica de mercado hondureño
Lo ocurrido hasta ahora, dijo el funcionario nicaragüense, es una violación al principio de trato nacional que se debe dar a las mercancías originadas en el resto de naciones centroamericanas, en virtud al acuerdo de comercio del Sistema Integración Regional, al tiempo que destacó que los mataderos nicaragüenses están certificados no sólo por la Secretaria de Agricultura y Ganadería de Honduras, sino por las autoridades sanitarias de Estados Unidos, que son más estrictas que las hondureñas.

El alto costo de los análisis que están practicando las autoridades sanitarias de Honduras --alrededor de mil dólares por cada uno--, lo paga el importador hondureño, eso entonces se convierte en un costo que resta competitividad a la carne nicaragüense en el mercado hondureño, además, que los resultados del muestreo tardan nueve días, y aunque el producto esté en refrigeración, se reduce la calidad.

Nicaragua acudió, para solucionar el diferendo, al mecanismo de solución de controversias que contiene el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), por lo cual el titular del Mific envió una carta a su homólogo hondureño, en la cual lo llama a consulta para arreglar el asunto, pero advirtió que no descarta otras opciones, como el del arbitraje, mediante el cual la parte perdedora pagará los costos del proceso que arriba a unos 50 mil dólares.