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Un agudizamiento de los signos recesivos y de crecimiento en los precios en Estados Unidos y en Europa acarrearía una disminución evidente a mediano plazo de la actividad económica en las naciones de la periferia, como Nicaragua, debido a la interdependencia de la economía mundial, advirtió el economista Sergio Santamaría.

Santamaría, quien es Director Ejecutivo del Centro de Investigación y Asesoría Económica (Cinase), dijo, sin embargo, que el gobierno de la primera economía del mundo deje que caiga aún más la actividad económica en esa nación y que los precios se disparen.

De acuerdo con información de la Agencia de Prensa Francesa de Prensa (AFP), la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos se extiende y podría sumir en la recesión a los países desarrollados, mientras la inflación se dispara a raíz del alza de los precios del crudo y los alimentos, los cuales son ingredientes para una estanflación.

En ese sentido, Giles Moëc, economista del Bank of America, dijo que “tenemos una acumulación inoportuna de todos los shocks”, y el ex presidente de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, Alan Greenspan, consideró que la probabilidad de una recesión ha “aumentado para ubicarse en torno a un 50%”. “Comenzamos a ver no la estanflación, pero sí sus primeros síntomas”, agregó.

Entre tanto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó a la baja a comienzos de diciembre su previsión de crecimiento para Estados Unidos a dos por ciento, contra 2.5 por ciento en mayo. Para la zona euro, apuesta por un crecimiento de 1.9%, contra un 2.3% en sus previsiones de mayo.

Paralelamente, la inflación resurge a raíz del alza de los precios de los alimentos y del petróleo, por un incremento de la demanda de los grandes países emergentes y de la especulación.

El alza de los precios gira en torno al tres por ciento interanual en Estados Unidos y en la zona euro, un nivel que no se alcanzaba desde la primavera (boreal) de 2001, subrayó Gilles Moëc, y muy por encima del dos por ciento fijado por el Banco Central Europeo (BCE) como tope y que está dispuesto a tolerar la Fed.

Cóctel explosivo
Este cóctel explosivo de estancamiento económico y de inflación hace temer a algunos economistas el regreso de la “estanflación”, que desespera a los bancos centrales porque la inflación les impide luchar contra el riesgo de recesión a través del recorte de las tasas de interés.

“Tenemos una crisis grave”, con una “desaceleración del crecimiento y una aceleración de la inflación”, sostuvo Christian de Boissieu, Presidente del Consejo de Análisis Económico (CAE).

Sin embargo, el economista nicaragüense, al señalar la estanflación como una caída en la producción junto con inflación, reiteró que la economía estadounidense crecerá poco, pero lo hará, pese a los signos de desaceleración en la actividad económica que se presentan también en Europa, e incluso en naciones emergentes como China.

De hecho, Santamaría manifiesta que si se agudizan esos signos de desaceleración económica, la actividad económica en naciones como Nicaragua se reduciría también, porque los consumidores de países desarrollados comprarían menos, lo que se traduciría en problemas de la balanza comercial.

Dinamizar consumo interno
Este tipo de fenómenos a su vez obligaría a producir en menor cantidad, a menos que se dinamice el consumo interno en Nicaragua.

El economista sostuvo que a mediano plazo a nivel interno considera que el crecimiento del Producto Interno Bruto de Nicaragua para 2008 está entre los rangos del 3.5 por ciento y del 3.8 por ciento, con un nivel de inflación de nueve por ciento.

En ese sentido, la inflación en Nicaragua bajaría a niveles de un dígito, tras haber alcanzado casi el 16 durante el corriente año 2007: La baja se produciría debido a que el precio del petróleo no se estaría moviendo tanto a como lo hizo en 2007, que mostró un comportamiento bastante errático.

Un nivel del nueve o 9.5 por ciento de inflación sería mayor a lo establecido en los planes económicos del gobierno aprobados por el Fondo Monetario Internacional, que fue del siete por ciento para 2008.

Para Santamaría, el precio del petróleo se ubicará entre los 85 y 98 dólares el barril, aproximadamente durante 2008, dado que no espera que hayan grandes movimientos especulativos, debido a los problemas que están enfrentando las economías desarrolladas.

El analista económico destaca que las autoridades de la Reserva Federal de Estados Unidos ya están tomando medidas para reanimar la economía norteamericana, por lo tanto, no cree que la situación se vaya a desbordar.