Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Hace más de dos décadas tuve el gusto de invitar al doctor Stanley Fisher a que viniera a Centroamérica, específicamente a San José de Costa Rica, para que nos brindara sus consejos sobre los programas académicos que estábamos desarrollando en el campo de la política económica y además, para que nos brindara unas conferencias sobre el tema a un grupo de invitados que habíamos escogido con especial cuidado, tomando muy en cuenta la influencia que los mismos tenían en el desarrollo económico de la región. Era la época cuando empezábamos a impulsar el crecimiento económico por medio de la promoción de exportaciones a los mercados no tradicionales y no solo al mercado común centroamericano y con productos no tradicionales. 

Roberto Murray y “Fusades” en El Salvador, “Cinde” en Costa Rica y Rodolfo Paiz Andrade, del grupo Paiz de Guatemala y el “grupo de amigos de Guatemala”, eran de las instituciones más entusiastas por participar en este tipo de eventos y contribuyeron enormemente a impulsar ese cambio estructural.  Ahora, Funides en Nicaragua está empezando a jugar ese importante papel.

El doctor Fisher había sido miembro de las facultades de economía de las mejores universidades del mundo, como el M.I.T., donde también había obtenido su doctorado (PhD) en economía y había liderado a las principales instituciones multilaterales, tales como el Banco Mundial y el FMI, donde había sido su vicepresidente. Además, había sido gobernador del Banco Central Israel y actualmente es vicepresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos.  Menciono estos aspectos para que estemos muy claros de quien estamos hablando.

Pues bien, como todos sabemos, la razón de ser de los bancos centrales es garantizar la estabilidad de precios y el normal funcionamiento de los sistemas financieros, no necesariamente su supervisión, que normalmente está a cargo de las superintendencias de bancos.  Sin embargo, ahora, también algunos bancos centrales han asumido, incluso por ley, la responsabilidad de promover el pleno empleo y esto muchas veces los está poniendo en una seria disyuntiva.

En el pasado, cuando el crecimiento era muy acelerado y el riesgo de inflación se presentaba, los bancos centrales, especialmente la Fed y el Banco Central Europeo  recurrían a incrementar las tasas de interés y, si el crecimiento parecía muy lento y el desempleo se incrementaba, desapareciendo el riesgo de la inflación, los bancos centrales recurrían a la reducción en las tasas de interés.

Y ¿por qué hacían esto?

Los bancos centrales recurrían a este instrumento porque, como usted recordará, mientras mayor es la tasa de descuento que utiliza un inversionista para evaluar una potencial inversión, menor será el número de proyectos de inversión que serán llevados a la realidad y, por lo tanto, menor será el crecimiento económico. Y si el banco central incrementa las tasas de interés, pues lógicamente se incrementarán las tasas de descuento que utilizarán los potenciales inversionistas y, por lo tanto, también se reducirán las inversiones y el crecimiento económico.  Por el contrario, si los bancos centrales reducen las tasas de interés, se reducirán las tasas de descuento y crecerán los proyectos de inversión, provocando un mayor crecimiento económico.  Por eso era que en el pasado cuando los bancos centrales bajaban las tasas de interés, subían las bolsas de valores y, cuando las subían, las bolsas bajaban.  Hasta este punto, todos estamos claros y estoy seguro de que ustedes no necesitaban esta explicación elemental, “mi querido Watson”.

Sin embargo, ahora las cosas están cambiando y creo que todavía no sabemos cómo enfrentar estas nuevas realidades.  Ahora estamos en un escenario mundial donde el crecimiento económico es muy lento y las tasas de interés son muy bajas, prácticamente cercanas a cero, o incluso negativas en términos reales. Esto significa que estamos con un serio problema, ya que hemos perdido una de nuestras principales herramientas y todavía no sabemos con qué la vamos a tener que sustituir.

Además, en el seno de los principales bancos centrales del mundo se está planteando un dilema entre los miembros de sus consejos directivos, ya que, por un lado, algunos abogan por un incremento en las tasas de interés por temor a un proceso inflacionario, por temor a crear un serio problema en los sistemas financieros de los países más desarrollados o por temor a crear nuevas burbujas especulativas —recordemos que en la actualidad hay personas que  culpan a Alan Greenspan de la última crisis financiera por haber mantenido bajas las tasas de interés— y, por otro lado, otros creen que no es oportuno, todavía, incrementar las tasas de interés, ya que el crecimiento económico continúa siendo anémico en muchas de las economías más desarrolladas del mundo.  

Por eso es que cada tres o cuatro semanas, los comentaristas financieros internacionales, cuando no tienen algo importante que decir, “hacen sus agostos” especulando sobre si la presidenta de la Fed va finalmente a subir las tasas de interés.

Sin embargo, la razón de estos comentarios y el haber iniciado recordándoles quién es Stanley Fisher es la siguiente: Según el profesor Fisher, el mejor indicador de que los pronósticos son que la economía mundial va a continuar con un crecimiento lento, no satisfactorio, es que los bancos centrales están manteniendo y continuarán manteniendo por un tiempo su política de bajas tasas de interés.  Por lo tanto, ya no necesitamos recurrir a estudios econométricos extremadamente complicados y que no podemos entender, para tener una idea razonable de lo que podemos esperar de la economía mundial en el futuro cercano.  nramirezs50@hotmail.com