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ENDLa incursión de nuevos inversionistas está haciendo crecer las áreas cultivadas con café arábigo en Nicaragua, las cuales ya superan las 200,000 manzanas de tierras, según representantes de los productores.

Aura Lila Sevilla, presidenta de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN), contó vía telefónica que en la más reciente reunión que sostuvieron los representantes de los caficultores con el Gabinete de Producción, Consumo y Comercio del Gobierno les informaron que el rojito se ha expandido. “Y eso es cierto. Se está ampliando, porque están entrando grupos fuertes a invertir en la caficultura”, afirmó la representante de la ANCN. Se sabía, por medio del IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011), realizado en el ciclo productivo 2010-2011, que Nicaragua tenía 180,000 manzanas de café, en las que se involucran alrededor de 45,000 micro, pequeños, medianos y grandes productores. 

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), confirmó que los caficultores “están mejorando sus áreas viejas y sembrando nuevas áreas, y hay gente que se está metiendo más en el café”.

Recomendación

En 2012 y 2013, los cafetales de Nicaragua resultaron afectados por un fuerte brote de roya, que atacó también a otros países de Centroamérica. 

Una vez superada la plaga, miles de caficultores comenzaron a trabajar en recuperar sus cafetales. Algunos, según los líderes, comenzaron a renovar con variedades más resistentes al hongo, como marsellesas, catuaí, catimore, entre otras. Otros, de acuerdo con Sevilla, se han aferrado a continuar cultivando los llamados cafés caturra, que tienen una buena taza o mejor calidad.

Pero los caficultores echan de menos un instituto de café, como en otros países de Centroamérica, que les indique cuáles son las mejores semillas para cultivar. Según los productores, Nicaragua debe trabajar en dos vías. En primer lugar, se debe buscar incrementar la productividad y en segundo lugar mantener y mejorar la calidad.

De acuerdo con Aura Lila Sevilla, de la ANCN, “de esa manera se gana doblemente”. Explicó que al aumentar la productividad, las utilidades son mayores, porque no hay que aumentar más áreas de café ni utilizar más mano de obra, sino que se debe producir más en las áreas ya cultivadas. 

Mientras tanto, al trabajar para mantener y mejorar la calidad, se consiguen nichos de mercados que pagan con un mejor precio, sostuvo Sevilla.