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Tomarse un té o degustar una granola que contenga pulpa de café es una costumbre exótica que cada día se pone más de moda en las “coffee shops” de Estados Unidos y Europa.

La demanda de esos productos está creciendo, dice Gonzalo Castillo Moreno, caficultor de Dipilto, propietario de finca Las Promesas de San Blas, quien probó por primera vez esa infusión a base de las cáscaras de las cerezas del rojito durante una gira a Estados Unidos.

El caficultor regresó con la idea de exportar pulpa de café, la que actualmente utiliza en la elaboración de compost, lombrihumus y alimento para el ganado, pero ahora en su casa, contiguo a una fronda trinada de pájaros, tiene de ese tipo de té para los amigos que lo visitan.

“Da la casualidad que allá en Estados Unidos me encontré con un café producido en Nicaragua por el eficiente productor René Paguaga. Y allí me ofrecieron el té de pulpa de café. Yo no sabía qué era eso. Hasta que me aclararon que era un té de café, hidratante, energizante. Es un súper alimentó. Muy sabroso”, contó. Gonzalo Castillo Moreno.

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Buenos precios

Quien no sepa que se trata de un té de pulpa de café, opinará que el sabor es similar al de rosa de Jamaica, tamarindo o vainilla.

Dependerá de la imaginación de la persona que lo deguste.

“Envié tres muestras a Estados Unidos y a Francia. Creo que vamos a hacer un buen negocio el próximo año. Es probable que la exportación sea de unos 100 quintales de pulpa. El precio por quintal podrá andar entre US$100 y US$150, y puede llegar a US$200, un mejor precio que el grano”, pronosticó.

El productor piensa que la exportación podría aumentar en la medida que suba la demanda y la cultura de consumo, “porque sirve para hacer pasteles, caramelos, sacar harina. Por ahora es algo exótico, pero se puede volver común”, comentó.

Antaño, los productores desechaban la pulpa y las aguas mieles, y hasta se convertían en elementos contaminantes de las fuentes de agua, como ocurría con el río Dipilto que abastece del vital líquido a los más de 50,000 habitantes que residen en la subcuenca, incluida la ciudad de Ocotal.

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Por ello, las autoridades sanitarias obligaron a los caficultores a instalar sumideros y filtros, pero han descubierto que las aguas mieles también son excelentes nutrientes foliares.

Abono y alimento

“Llevo cinco años de usar la pulpa como alimento para el ganado que tengo en otra finca en Pueblo Nuevo (Estelí). Antes, la ensilaba en bolsas plásticas, así húmeda. Pero ahora que la seco para exportarla, igual lo hago para guardarla en sacos para alimentar los animales”, expuso.

Un día antes de proporcionársela al ganado, humedece la pulpa con melaza. Los animales la lamen insistentemente. Toda la pulpa la traslada de Dipilto a Pueblo Nuevo y gran parte de ella retorna a los plantíos de cafetos convertida en mil quintales de abono orgánico.

“Ahora estoy hasta pensando en comprarla al resto de mis vecinos, porque mi finca no da abasto”, señaló Castillo.

Finca modelo

La finca Las Promesas de San Blas está ubicada en el municipio de Dipilto, a 1,200 metros sobre el nivel del mar, y su propietario afirma que está certificada por Starbucks C.A.F.E Practices y está en proceso para adquirir el certificado de UTZ.

Los plantíos de café aún son nuevos. Su propietario detalló que 22 manzanas están sembradas con variedades híbridas como H1, H3 y marsellesa, las cuales son altamente productivas y resistentes a la roya.

Indicó que el rendimiento actual está entre 25 y 30 quintales por manzana, pero cuando el plantío alcance su máximo nivel de desarrollo llegará a 40 y 45 quintales.

Nicaragua, según cifras recientes dadas a conocer por el Gobierno a los caficultores del país, tiene más de 200,000 manzanas cultivadas con café. El grano de oro es uno de los principales productos de exportación del país.

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