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Karen Rodríguez, de 37 años y originaria de Jinotega, dejó el país hace cinco años y medio para buscar cómo mejorar su situación económica en España.

En Nicaragua no tenía trabajo y necesitaba sacar a sus cuatro hijos adelante.

Para Rodríguez, lo más duro de la decisión de emigrar fue estar lejos de su familia, pero lo gratificante ha sido lograr varios de sus objetivos.

Cuando se fue, Rodríguez no tenía casa. Vivía con otros familiares. Pero los US$750 que depositaba cada mes, desde que comenzó a trabajar en el país ibérico, le permitieron construir su primera vivienda en Jinotega y pagar los estudios de sus hijos.

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Recientemente, Rodríguez compró su segunda casa en ese mismo departamento del norte del país.

“Ya tengo mis casas, ya saqué adelante a mis hijos. De los cuatro, solo mantengo a dos, (porque) los dos mayores trabajan, ya son profesionales, pero siempre deposito lo mismo (US$750) para que cubran los gastos básicos y porque estoy recogiendo para tener mi propio negocio y no ser empleada de nadie cuando regrese”, expresó Rodríguez vía messenger.

Karla Espinoza, de 42 años, originaria de Managua, es otra nicaragüense que emigró a España hace cuatro años para “buscar mejor vida”. Es madre soltera y no tenía casa.

Desde que comenzó a trabajar en Madrid, España, ha logrado pagar una gran suma de dinero que debía en Nicaragua. “Yo estaba superendeudada. Trabajaba por mi cuenta. Tuve un pequeño comedor, pero no me fue bien. Luego puse una venta y tampoco me funcionó. Debía a prestamistas porque invertía en negocios poco rentables. Para venirme tuve que prestarle US$1,600 a un conocido”, contó.

Para ella la situación ha sido un poco más difícil, ya que sus tres hijos estaban muy pequeños. El mayor actualmente tiene apenas 22 años de edad y el segundo, 16, el cual entrará a la universidad a inicios de 2017.

Aunque Espinoza ya logró uno de sus principales objetivos, que era “comprar su propia casa”, le quedan mayores retos: preparar a sus dos hijos menores, mejorar la casa que compró y recoger para poner un negocio cuando regrese a Nicaragua.

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Crecimiento

Según los informes de remesas familiares del Banco Central de Nicaragua (BCN), en los primeros nueve meses del año se han recibido desde España US$81.3 millones.

En comparación con el mismo período de 2015, la cifra aumentó un 26%, pues entre enero y septiembre del año pasado se recibieron US$64.6 millones. END

En el primer trimestre de 2016, las remesas procedentes de ese país sumaron US$24.2 millones; en el segundo trimestre, US$26.7 millones y en el tercer trimestre, US$30.4 millones.

El BCN indicó en el Informe de Remesas Familiares del tercer trimestre de 2016 que los envíos de dinero provenientes desde España en ese período aumentaron 19.7%, en comparación con el mismo lapso de 2015.

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Para Rodríguez, actualmente las cosas “pintan mejor”. Tiene tres empleos. Los lunes trabaja tres horas, de siete a diez de la mañana. En un lugar diferente, trabaja de lunes a viernes, de nueve a seis de la tarde. Y durante el fin de semana trabaja el día completo. De esa manera logra reunir 1,400 euros mensuales.

Carmen Alfaro (47 años), otra mujer que envía remesa desde España, explica que los envíos se incrementan en el tercer trimestre del año por dos motivos. “Uno, a finales de junio dan 'la media paga extraordinaria' (lo que en Nicaragua se le conoce como aguinaldo). Eso se deposita a inicios de julio más la cantidad acostumbrada (salario mensual) y dos, porque en agosto son las vacaciones del verano, y si las trabajás te las pagan doble”, dijo Alfaro, originaria del municipio de Villa El Carmen (Managua). Contó que la otra parte del “aguinaldo” se entrega en diciembre.

Según las migrantes nicaragüenses, esas fechas son muy importantes para enviar cantidades significativas de dinero con diferentes propósitos, como mejorar sus casas, poner un negocio, suplir alguna necesidad en sus hogares, entre otras.

Alfaro viajó a España desde hace casi 10 años. Reside en Madrid y mantiene el mismo empleo desde hace seis años, cuidando a dos niños.

“Antes enviaba entre US$800 y US$900. Yo tenía muchas deudas. Lamentablemente, el salario que ganaba en Nicaragua no me ajustaba para suplir mis necesidades y las de mis hijos. Apenas ganaba C$7,000 y tenía que mantener cuatro hijos, pagar el alquiler de la casa, comprar comida y pagar otros gastos, entre ellos las deudas. Sentía que iba a morir, me asfixiaba tanta presión”, recuerda.

En los primeros cinco años se dedicó exclusivamente a pagar todo lo que debía. Enviaba US$800, con los cuales su hija mayor pagaba los compromisos que tenía, compraba comida y costeaba los gastos escolares de ella y sus tres hermanos. Esta mujer también cuenta que en ese período logró comprar su casa.

Por su parte, Alba Fonseca, de 36 años (de Managua), contó que ha enviado durante cuatro años entre 300 y 350 euros mensualmente. 

Igual que las anteriores, con esas remesas sus hijos han podido terminar sus estudios, pagar los gastos básicos en su casa y acondicionarla.

Hasta octubre pasado, Nicaragua ya había recibido en total US$1,029.7 millones en concepto de remesas familiares, según el Banco Central.

Los principales países de donde Nicaragua recibe remesas son Estados Unidos, Costa Rica, España y Panamá.

En todo el 2015, las remesas ascendieron a US$1,193.4 millones y representaron 9.6% del producto interno bruto del país.