•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Manuel Antonio Román, de 53 años, amante de la vida y la naturaleza cree que “estamos en esta vida para hacer algo”.

“Y yo busco por todos los medios posibles crear fuentes de empleo para las personas que se encuentran de alguna manera desprotegidas”, afirma.

Román estuvo en silla de ruedas por muchos años, como consecuencia de graves heridas que causaron charneles en su cuerpo y cráneo durante la guerra. Los médicos lo desahuciaron, pero él siempre tuvo fe de que podía vivir y caminar otra vez.

Después de su recuperación, aprendió a confeccionar sillas de ruedas en la fábrica de una organización a la que pertenecía, pero esta enfrentó problemas económicos y quebró.

El emprendedor no se dio por vencido. Junto a dos compañeros (uno con discapacidad auditiva y otro en silla de ruedas) buscó la manera de salir adelante. Fue así que nació Talleres especializados en Medios Auxiliares (Industrias TEMA), en octubre de 2001.

Román cuenta que sus inicios fueron difíciles. Alquilaron un terreno y construyeron un pequeño galerón para empezar a trabajar. Como no contaban con el capital para comprar máquinas, fabricaron las propias.

PRODUCTOS

Inicialmente solo reparaban sillas de ruedas, luego empezaron a fabricarlas. Pero en cierto momento, al país llegaron donaciones masivas de sillas de ruedas y perdieron a su principal cliente, que era el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Román cuenta que algunas pequeñas fábricas de este mismo producto quebraron en ese período, pero ellos decidieron que no seguirían el camino del fracaso. Al contrario, se inclinaron por la reingeniería.

“Ya teníamos los equipos, la capacidad, la experiencia, entonces nos propusimos empezar a elaborar mobiliario clínico y de oficina, sin dejar de un lado la producción de sillas de ruedas”, indicó el emprendedor.

Empezaron a elaborar sillas especiales o a la medida para niños, adultos y personas que tuvieron algún accidente cerebrovascular.

Expresa que una cosa los iba llevando a otra, se abrieron camino en los hospitales reparando camas, pero un día vieron muchas necesidades y empezaron a trabajar en el taller para llevar propuestas, entre ellas colchones nuevos, camillas y sábanas. Esas propuestas fueron muy bien recibidas y empezó todo un abanico de posibilidades para el pequeño negocio.

Así se formó el área de costura y tapicería, de la cual actualmente está a cargo otra persona con discapacidad auditiva. Ahora ya no solo elaboraban sillas y camillas, sino también gabachas, gorros, maletas quirúrgicas, bastones, andariveles, muletas, entre otros.

“Cumplimos 15 años innovando para no caer en la tentación de decir 'hasta aquí llegamos'”, expresa el empresario.

Y han logrado conseguir importantes clientes como el Ministerio de Salud (Minsa), el Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS), el Instituto de Seguridad Social y Desarrollo Humano de la Policía Nacional (Issdhu), hospitales privados como el Vivian Pellas, Salud Integral, hospitales de Masaya, Granada y personas particulares.

Parte de los productos innovadores de Industrias TEMA son las camillas ginecológicas y para masajes que han fabricado para sus clientes. Esas mesas son plegables, pensando en las unidades móviles que el Ministerio de Salud traslada a las zonas rurales para atender personas que no tienen acceso a un centro de salud u hospital.

El secreto para crear nuevos productos es el trabajo en equipo, el aporte que todos y cada uno de los miembros realiza. La innovación y calidad en sus productos ha sido motivo para que la empresa reciba ocho reconocimientos internacionales.

INCLUSIÓN LABORAL

Sin embargo, para Manuel Román, la mayor satisfacción es ser fuente de empleo para personas con discapacidad y crear productos para otros que se encuentran en condiciones difíciles.

Actualmente el taller está empleando a 16 personas, de las cuales más del 60% son personas con discapacidad. Seis tienen discapacidad auditiva, uno está en silla de ruedas y tres son lisiados de guerra.

En el país no se cumple la ley que protege a las personas con discapacidad, asegura Román. Se han realizado algunos esfuerzos, pero no es suficiente, comenta.

Para él, son personas ágiles y su capacidad productiva es superior a la de los demás trabajadores.

En el taller de medios auxiliares dan clases básicas a sus trabajadores sobre lenguaje de señas y han creado su propio manual con las palabras técnicas o claves para designar las herramientas, productos y demás utensilios propios del taller.