Germán Retana, profesor de liderazgo de INCAE Business School.
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Diversidad de teorías explican cómo es que las organizaciones llegan a exceder sus objetivos. Para el escritor Henry Drummond “Un hombre nunca hará todo lo que puede hacer, a menos que se comprometa a más de lo que puede dar”. Basados en el ámbito del deporte colectivo, analicemos algunos hábitos y atributos de los equipos ganadores.

Claridad de propósito.

Es crucial que los miembros se hallen absolutamente determinados a alcanzar una meta realista, motivante y difícil. En este mismo sentido, deben estar conscientes de los beneficios que obtendrán al hacerlo.

Estrategia creíble.

Los líderes son los llamados a trazar la ruta hacia el triunfo. De su credibilidad personal derivará la confianza del grupo. Si el director es convincente, el equipo pondrá su talento al servicio de la estrategia competitiva. ¡Liderazgo!

Pragmatismo.

En lugar de exagerar sus virtudes, es elemental que los integrantes conozcan a plenitud sus capacidades y sus limitaciones. Con ello dimensionarán el esfuerzo por realizar y evitarán el exceso de estrés o el nocivo aburrimiento.

Medición y más medición.

Es preciso que el equipo sea autocrítico, deberá evaluar su desempeño en aquellos factores que contribuyen al éxito. Solo así se hará responsable de mejorar sus números en el siguiente desafío. Asimismo, cada miembro ha de sumar sus propios retos al anhelo colectivo.

Rendición de cuentas.

Si se mide el desempeño anterior y se fijan nuevas metas, es porque luego habrá evaluación estricta de comportamientos y resultados. Este hábito acrecienta la responsabilidad, el compromiso y el sentido de pertenencia.

Conversación intensa.

No todo saldrá siempre como se ha planeado; habrá reveses y crisis. La calidad de la conversación que se dé entre todos los involucrados determinará el tiempo y la efectividad de respuesta. Esta deberá ser libre, espontánea y rigurosa. El excesivo tacto para llamarse la atención atrasa la puesta en marcha de correcciones urgentes.

Celebrar lo pequeño.

El reforzamiento positivo es más poderoso y efectivo que la recriminación. Los integrantes deben apoyarse mutuamente y aplaudir los pequeños logros, el descuido de los detalles podría dar al traste con todo. Minuto a minuto se avanza, entonces, ha de existir el máximo aprovechamiento de cada uno.

Cuando los miembros actúan bien alineados con estos principios, por mínimos que parezcan, fortalecen la cohesión sin egoísmos y el sentido de familia; este último da pie al humor, el cual, a su vez, redobla la solidaria intención de ganar, ganar y volver a ganar. Su sólida identidad inspirará respeto aun en sus competidores. ¿Son estos los mismos principios que caracterizan a su empresa u organización?