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¿Qué necesita Nicaragua para subir en las calificaciones de Fitch Ratings, Standard & Poor's y Moody's Investors Service?

Emiliano Maranhao, presidente ejecutivo de Invercasa, explicó que la calificación “B+ con perspectiva estable”, de S&P Global Ratings o Standard & Poor's, está dentro de la categoría “B”, que quiere decir que la situación financiera del país sufre variaciones notables.

Significa que está en un proceso de variaciones, sin embargo, la palabra “estable” no implica un riesgo mayor, continuó Maranhao.

“La escala de las 'B' siempre está dentro de lo que (las calificadoras) llaman inversiones de riesgo especulativas. Es decir, Nicaragua todavía es un país de riesgo y especulación. Necesita mantener la racha de crecimiento y estabilidad macroeconómica, para que estas calificaciones vayan subiendo”, señaló el experto de Invercasa.

Sin embargo, Maranhao indicó que Nicaragua solo está a dos peldaños de lo que las calificadoras de riesgo llaman “grado de inversión”.

Según Maranhao, ahorita en Centroamérica solo Panamá tiene “grado de inversión”, ya que Costa Rica perdió esa calificación el año pasado, porque enfrentó problemas de orden fiscal.

POSITIVO

Los expertos señalan que la categoría “B” es positiva para el país y destacaron que esas calificadoras estén evaluando permanentemente la situación del país.

El economista y catedrático Oscar Neira dice que Nicaragua todavía se encuentra en la categoría “B”, pero “con tendencia a mejorar”.

Asimismo, Neira destacó que esa categoría es positiva para Nicaragua, porque hay que recordar de dónde viene el país.

Nicaragua era un país altamente endeudado, con problemas serios de reactivación económica y que enfrentó una crisis bancaria, pero en los últimos años ha habido un crecimiento económico sostenido, con un sistema financiero más reducido, pero con mayor control de riesgos, explicó Neira.

Aseveró que las calificadoras son una referencia para los negocios, especialmente en aquellos países donde hay bolsas de valores muy desarrolladas.

Señaló que las agencias calificadoras de riesgo crediticio tampoco son infalibles, porque recordó que Standard & Poor's había calificado días antes del derrumbe de los bancos en Estados Unidos, en 2008, como AAA, que es la mayor nota de esa calificadora.

Neira explicó que las agencias calificadoras, a nivel de país, se fijan en los niveles de deuda pública, con relación al producto interno bruto (PIB); la tasa de crecimiento económico; el comportamiento del crédito y la sanidad de la cartera crediticia. “Ellos toman en cuenta opiniones de personalidades o centros de pensamientos para ver cómo está la situación del país”, especificó Neira.

Emiliano Maranhao matizó que es como la nota del colegio.

“Es importante el seguimiento de las calificaciones cada seis meses o cada año que dan estas compañías, porque te da como en el colegio. Es prácticamente como si fuera un 75, o ya en el 80, que estás en un nivel bueno. No estás en el AAA, es decir en el 100, porque realmente son (calificaciones) para los países desarrollados, pero no hay que dejar de aspirar a tener mejores calificaciones siempre”, espetó el presidente ejecutivo de Invercasa.

En todo caso, destacó que son agencias reconocidas mundialmente.

“Lo importante es que son agencias mundiales. Cada una tiene su propia metodología, sus propios cálculos, pero ellos toman principalmente lo que es crecimiento económico, reservas internacionales, la deuda externa, la deuda interna, el déficit fiscal, las relaciones de hacer negocios en el país. Esas instituciones (calificadoras) vienen al país a hacer un cuestionario general a muchas instituciones y recaban la información. Y también ven los resultados macroeconómicos del país y tienen suficientes criterios para poder emitir una calificación”, señaló Maranhao.

CRECER MÁS

¿Qué debe hacer el país para subir al próximo peldaño de las calificadoras de riesgo?

“Nosotros necesitamos crecer más. Hemos venido creciendo como país en más de 4%, pero eso nominalmente es muy bajo. Cuando se compara a nivel regional, ese crecimiento nominalmente es muy bajo. Necesitamos crecer a razón de 5%, 6% o 7%”, subrayó Emiliano Maranhao.

En 2016, la economía de Nicaragua experimentó un crecimiento de entre 4.6% y 4.9% por ciento, ascendiendo el producto interno bruto del país a US$13,193.3 millones, según cifras preliminares.

Maranhao afirmó que para incrementar el crecimiento económico del país se debe dejar “la dependencia” de las exportaciones de materias primas.

“En la medida en que nosotros le demos un valor agregado a esos productos primarios, las exportaciones nominalmente van a crecer. Por ejemplo, si desarrollamos una marca de café específico, tendremos un valor agregado.

Otro ejemplo: en vez de estar exportando madera, tenemos que hacerle una modificación, hacer muebles, y darle un valor agregado”, indicó el presidente ejecutivo de Invercasa Puesto de Bolsa.

Agregó que el país tiene que seguir con su política de estabilidad macroeconómica; mejorando en la política fiscal, de modo que se siga creciendo en la recaudación con respecto al gasto; invertir en obras de infraestructuras y atraer más inversionistas al país.