• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

En otros países se lanzan recias campañas de promoción, por medio de programas sociales, principalmente en los barrios y escuelas para estimular el consumo de leche. Para Ariel Londinsky con este aumento también se desarrollaría la cadena láctea de Nicaragua, mejorando el nivel de vida de los productores.

¿Cómo se puede mejorar la productividad de la ganadería en Nicaragua?

Hay varios elementos que influyen en la productividad lechera, lo que pasa es que debemos ver un enfoque de cadena, donde las organizaciones sectoriales desempeñan un rol fundamental. En este caso, Canislac es una cámara que agrupa a toda la cadena y debería haber una comunión entre productores e industriales, porque muchas veces la productividad ha mejorado a través de un estímulo de precios —que también funciona—, pero también tiene que ir de la mano con programas de calidad de leche y cuando hablo de calidad no me refiero solo a calidad higiénica sanitaria de la leche, sino a calidad composicional, que es lo que a la industria le va a interesar, aumentar los grados de grasas y proteínas que contiene la leche. De manera que es clave trabajar en el aumento de la leche, pero también en el tipo de leche que estamos produciendo. Por otro lado, debe trabajarse en los costos de la producción de la leche; no solo se debe mirar el precio que se le paga al productor o el que gana la industria, sino los costos asociados, ahí entran los costos directos e indirectos, es decir: sanitarios, nutricionales, de asesoramiento técnico y demás. Pero también entra a jugar la mano de obra, energía y otros elementos que debemos tener en cuenta para evaluar cuánto nos cuesta producir leche.

¿Qué compromisos ha adquirido Fepale con el sector lácteo nicaragüense?

Estamos trabajando de la mano con Canislac para reforzar un plan estratégico del sector lechero nicaragüense, especialmente acercando la experiencia que nosotros hemos evidenciado en otros países y tenemos para acercar el conocimiento del sector que tenemos en la región. Hemos puesto a la disposición la Fepale para avanzar en ese plan estratégico, en el cual ya se ha avanzado y continuamos trabajando. Por otro lado, hemos puesto a la disposición de Canislac la campaña “Sí a la leche” y todos los contenidos que tiene, que son muy robustos y numerosos para que puedan llevar a cabo la campaña que aquí tienen.

¿Qué países tienen mayor consumo per cápita de leche?

Los países que lideran el consumo son Uruguay con 250 litros, Argentina (210), Costa Rica (200) y Brasil (170). Esos son los cuatro países que alcanzan la mínima de 250, que es lo recomendado por los organismos internacionales.

Luego en una escala descendente el resto de los países de América Latina que no alcanzan ese número, que en realidad es un mínimo, no es una meta, de manera que de ahí hacia arriba hay que seguir creciendo.

En la región, tenemos un desafío importante: aumentar el consumo de leche, pero también es una oportunidad, porque son espacios donde la cadena láctea todavía puede crecer en unos márgenes importantes.

En torno a la promoción del consumo local de leche, ¿por qué iniciar con los colegios?

La campaña que va a iniciar Canislac de promoción de consumo de leche, tengo entendido que uno de los elementos de trabajo son los colegios y los niños, pero va más allá. ¿Por qué digo esto? Esta campaña está coordinada con la campaña que a nivel latinoamericano hace Fepale, que se llama “Sí a la leche”; esta es una campaña de promoción del consumo a través de resaltar los beneficios de los lácteos a la salud humana y esto es para toda la población. Es importante comenzar en la niñez porque estamos creando hábitos de consumo y de nutrición saludable, seguramente la campaña irá de manera gradual abarcando a toda la población, porque ese es el interés, ya que está muy bien demostrado el beneficio de los lácteos a lo largo de toda la vida, no solo de la niñez.

¿Cómo afecta el cambio climático a la producción de lácteos?

El cambio climático afecta de una forma muy importante, no solo a la leche si no a todas las actividades del agro. Nosotros en gran medida dependemos del clima, para producir leche nos afecta una sequía, nos afecta el exceso de lluvia, nos afecta el cambio de temperatura. Tengamos en cuenta que no solo afecta a la vaca que está produciendo leche, sino que afecta a las pasturas, a los granos de los cuales la vaca se alimenta y de ahí produce leche, de manera que las condiciones climáticas son un elemento clave. Y lo que más se le ha complicado al productor es prever el comportamiento del clima, por lo que a veces es complicado prepararse para una sequía y que esta no suceda o para una época de lluvia y que tampoco suceda, lo que trae costos asociados. La vaca lechera es muy sensible a los cambios climáticos, por eso los productores conocen bien los efectos del estrés calórico en la vaca lechera y la adaptación necesaria que se ha llevado adelante. Este es un trabajo a largo plazo, especialmente la adaptación de las razas lecheras para cada hábitat productiva.

¿Quién es?

Ariel Londinsky.

De origen uruguayo, tiene 44 años.

Es médico veterinario, graduado por la Universidad de la República de Uruguay.

Recibió formación en lechería en España e ingresó a Fepale en 2002 como asistente de capacitación, desde 2005 se desempeña como coordinador del Área de Capacitación y desde 2008 como coordinador técnico. A partir de 2013 asumió como gerente de Fepale.