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El pago puntual de los abonos en las fechas estipuladas y las muestras de satisfacción que han expresado muchas mujeres al haber obtenido un crédito, ya sea para fundar o hacer crecer sus negocios, han sido las principales ventajas por las cuales han ganado terrenos de confiabilidad en las diferentes entidades crediticias que les han brindado apoyo para que puedan acceder a sus sistemas de préstamos.  

De acuerdo con Verónica Herrera, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), una de las ventajas que ha sido estudiada por las microfinancieras y que acompaña a las mujeres al solicitar un crédito es que por lo general son buenas administradoras de los recursos. Por ello experimentan una mejora sustancial no solo en sus vidas, sino en sus familias, de manera que se afilian por años a las casas crediticias, las cuales conforme les van otorgando disfrutan de algunos beneficios: préstamos de cantidades más grandes de dinero, acceder a programas de salud (ofertas), dirigirlas con charlas en cuanto al manejo de sus negocios, programas de ahorro, entre otros.

Herrera expresa que las mujeres enfocan sus finanzas principalmente en sectores de comercio, artesanía, industria, turismo y últimamente están invirtiendo en el manejo de fincas rurales destinadas para turismo. Según cifras brindadas por la experta, en Asomif el 55% de los créditos van dirigidos a mujeres, lo cual significa que más de 500,000 familias están siendo beneficiadas  y, de esta cantidad, un estimado de 300,000 mujeres son jefas de hogar. Ahora, suponiendo que cada mujer tuviese dos o tres hijos, 900,000 personas estarían siendo apoyadas con un crédito mediante la afiliación de la mujer en estas microfinancieras.

Testimonios

Un ejemplo claro de lo que ha significado la sostenibilidad para las mujeres mediante el acceso a un crédito ha sido la historia de éxito de Maribel Sequeira, originaria de Bocana de Paiwas, quien a través de la Asociación Fondo de Desarrollo Local (FDL) levantó su pequeño negocio de granos básicos hasta convertirlo en una distribuidora, en la que además ha invertido en ropa, accesorios y hasta en ganadería. En su historia, cuenta que cuando tenía 19 años de edad se aventuró a la experiencia de solicitar créditos para ser la jefa de su propio negocio y así buscar una estabilidad económica, pues expresa que solo pudo aprobar hasta sexto grado. Desde 2005 hasta la fecha, FDL le ha otorgado 18 créditos a Maribel. 

Con 700 córdobas, Maribel inició su negocio, conforme el tiempo vio la necesidad de surtirlo más, por lo que solicitó un préstamo, el cual fue concedido rápidamente debido a su fidelidad de pago en tiempo y forma. De forma inteligente, Maribel recuerda que había clientes que no podían pagarle, y los mismos ponían en garantía terneros y vacas, mientras se cumplía el plazo de pago, ella se  encargaba de ordeñar y alimentar al ganado; estas circunstancias le permitieron a Maribel tener su cría de ganado. Entre otros logros, Sequeira además de hacer crecer su negocio, logró obtener su propio hogar y aconseja a las mujeres a confiar en sus propias capacidades para emprender. 

Por su parte, Cristhel Acevedo, de Rivas, fue beneficiada con un préstamo de “Mujer Emprende”, de MiCrédito. Ella relata que había abierto un negocio pequeño de venta de ropa antes que se enfermara su niño de dos años. Durante esa época, dirigía todos sus ingresos a los gastos médicos de su hijo. Por ende, no tenía los fondos suficientes para continuar con su negocio. A través del préstamo que solicitó a MiCrédito, tan pronto retiró su desembolso, tomó un bus y viajó a uno de los mercados de Managua para comprar mercadería, misma que ahora vende de casa en casa en compañía de su hijo. 

Actualmente, ella viaja cada quincena a la capital para realizar sus compras, entre las que sobresalen ropa, zapatos, sandalias y otros accesorios pequeños de diferentes estilos y tallas que demandan sus clientes. Ella sostiene que le va muy bien y el préstamo le ha ayudado mucho, a la vez, insta a las mujeres a fomentar en sus hogares la cultura de ahorrar para contar con un respaldo monetario.

El ahorro 

Desde el punto de vista de la presidenta de Asomif, como materia pendiente, las microfinancieras deben trabajar más la parte del derecho a ahorrar, iniciar con un mínimo de mil córdobas o un poco más. “El sistema financiero de algunas casas crediticias les permite a las mujeres afiliadas ahorrar gracias a que tienen alianzas con otras entidades bancarias. “Hay que trabajar desde la perspectiva de la ley para lograr la inclusión financiera parcial y que las mujeres puedan ahorrar”, según Herrera.