•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Desde la pintura rupestre que quedó impregnada en las cuevas de Altamira, Tito Bustillo y Lascaux, este arte le ha permitido a la humanidad inmortalizar sus emociones, su cosmogonía y sobre todo, su relación con el mundo circundante. 

Han pasado tantos siglos y la función del arte pictórico poco o nada ha cambiado, por el contrario, se ha afianzado como vehículo para protestar, para luchar contra el odio y la opresión y también para defender a los grupos vulnerables, o quizás mejor se deba decir los vulnerados.

Lisette Morales es una artista de origen nicaragüense, radicada en Estados Unidos que ha encontrado en la pintura un “punto de fuga” para poner en acrílicos la lucha que las mujeres deben sostener para romper los círculos de la violencia y el sometimiento por medio del rol de amas de casas que tradicionalmente se asigna a quien lleva las faldas en el hogar.

Una de sus series emblemáticas es la titulada “Un amor que sangra mentiras”, la cual explicó nace de sus experiencias emocionales cuando vivió en una relación abusiva por muchos años. 

“Estaba condicionada a aparentar que todo estaba bien en mi vida cuando en realidad sufría en silencio, de allí viene el título. Para mí la serie significa una etapa en la vida donde viví atrapada pero al final encontré la salida”, señaló Morales.

“Muchas veces me pregunto a mí misma por qué pinto. Y mi respuesta es siempre porque quiero vivir. En el momento que estoy trabajando en un proyecto mi mente, alma y cuerpo están unidos como en una meditación y me siento viva. Crear para mí es una catarsis y quiero pasar esa experiencia de purificación a otros que de alguna manera se encuentren o se encontraron en situaciones similares a las que yo he vivido”, explicó.

En ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer, Morales comparte su visión acerca del rol de la mujer de hoy y habla sobre su último trabajo. 

¿Cómo valorás la situación de los derechos de la mujer en la actualidad? 

Es una lucha que continúa porque cada generación se enfrenta a problemas diferentes. Tenemos que enseñarles a nuestras hijas que recuerden todo lo que nosotras luchamos para llegar hasta donde estamos y que lo que tenemos ahora es basado en el trabajo de generaciones pasadas. Ser feminista no es odiar a los hombres. Ser feminista es ser una mujer independiente, libre y con voluntad propia. Muchas mujeres alrededor del mundo aún no pueden gozar esas libertades, así que tenemos que seguir adelante.

¿Para vos el arte es un vehículo de denuncia?

El arte, sea visual o musical, ha sido el vehículo más efectivo de denuncia en casi todas las sociedades. En la actualidad es interesante ver la unión de la creación artística, el activismo político, los medios de comunicación e internet como arte de protesta. Recuerdo haber leído algo que me impactó mucho el año pasado, es un proverbio atribuido al poeta Alberto Camus en el cual decía que a pesar de nuestras debilidades personales como humanos, la nobleza de nuestro arte está basada en dos compromisos, difíciles de mantener, el rechazo a mentir sobre lo que uno sabe y la resistencia a la opresión.

¿Cómo definirías tu obra?

Mi obra es de autoexpresión. Cada una de mis creaciones representa mi punto de vista individual. Mis creaciones son una visualización de cómo percibo mi mundo y el mundo en que vivo tomando en cuenta mi sensibilidad. Trabajo temas como la violencia doméstica, la tercera onda feminista, de la cual fui parte, el amor, el desamor, exploración personal, espiritualidad, entre otros.

¿Qué significa la pintura en tu vida?

La pintura, así como mis otras expresiones artísticas, están fundidas con mi vida como metales a alta temperatura. Vivo por mi arte y mi arte me mantiene viva. Creo que esto lo define todo para mí.

¿Desde hace cuánto pintás a favor de la mujer?

Comencé a pintar sobre mis experiencias personales como mujer desde el año 2014 cuando me separé de mi marido. Fue un momento muy difícil en mi vida que me llevó a cambios profundos, los cuales pude procesar por medio del arte. En esa etapa me volví a conectar conmigo misma. En la actualidad estoy trabajando en una serie nueva de cuadros que he titulado “Auto Reflejo” y en ellos se puede apreciar a una figura femenina observando y explorando un cristal. Ella siente una energía fuerte emanando del cristal pero al acercase se da cuenta que lo que ella percibe del cristal es un autorreflejo de su propia energía. La serie es un viaje interior de descubrimiento de fortalezas que uno a veces no sabe que posee.