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En nuestras condiciones climáticas en las que la temperatura ronda entre los 27 y 30 grados, se hace necesario que para nuestra comodidad nos auxiliemos del uso del aire acondicionado. Antes, llevar el aire acondicionado encendido significaba un lujo, pero ahora es una necesidad para revertir los efectos del calor, tomando en cuenta que a veces tardamos mucho tiempo atrapados en el tráfico, además llevar las ventanillas cerradas supone una acción segura. En esta edición, con ayuda de Rexie Valdivia Silva, especialista en instalación y reparación de aires acondicionados, te brindamos una mejor asesoría sobre el uso de este sistema de enfriamiento.

Proceso

Según explica Valdivia, todo aire acondicionado se compone de un compresor, este bombea el gas a altas temperaturas en estado gaseoso dentro del circuito del aire acondicionado, es como el corazón, tiene descarga y succión. Cuando el compresor expulsa el gas, este se dirige al condensador (ubicado delante del radiador), el cual disipa el calor del gas a través de unas celdas llamadas intercambiadores de calor y estas tienen a su vez, un abanico auxiliar con los que se aprovecha el enfriamiento del aire. 

Hasta este punto, el proceso se llama ebullición, se transforma el gas del estado gaseoso a estado líquido, pasa por un filtro deshidratador que purifica el gas y que al mismo tiempo succiona la humedad. La siguiente etapa se llama evaporización, el gas entra a una válvula de expansión y este gas es presurizado nuevamente a estado gaseoso, a partir de ahí, el gas que comienza a salir es frío. El gas regresa nuevamente al compresor y vuelve a salir, todo lo anterior se trata de un ciclo.

¿Se gasta mucho?

“El aire acondicionado aumenta el gasto de combustible, porque le genera peso al motor. Factores como llantas bajas, la cantidad de personas que van dentro del vehículo o que el radiador esté sucio, hacen que al motor se le reste fuerza y hay que recordar que el motor tiene que mover todo ese circuito, de manera que habrá un mayor esfuerzo”, dice Valdivia. En general, el experto sostiene que no hay una estipulación exacta sobre qué cantidad de combustible nos puede consumir el aire acondicionado, pero que se estima que se dispara el consumo entre un 15 y un 20 por ciento, dependiendo de la eficacia del sistema.

Temperatura ideal 

Para disfrutar de una temperatura agradable en el interior del carro, el especialista indica que normalmente se debe programar el aire acondicionado en 22 grados centígrados (40 grados Fahrenheit), esto debe ser lo máximo de frío, aunque hay carros que pueden enfriar más, para ello hay un aparato que regula el límite de frío. Por otro lado, si el carro ha estado expuesto al sol y su temperatura está muy caliente, lo ideal es abrir las ventanas y encender el aire acondicionado, cuando su temperatura haya bajado, se debe proceder a cerrar los vidrios y programar la temperatura ambiente del habitáculo.

Recirculación de aire 

¿Has escuchado hablar sobre la recirculación del aire? ¿Para qué sirve?, Valdivia expresa que hay un botón importante en el panel que la mayoría no entiende su función, ni le presta mucha atención y es el de “Recirculación del Aire”. Este tiene la función de impedir que el aire de afuera entre al carro. Este botón se acciona cuando se pasa por lugares con malos olores o también cuando se está atrás de un camión que arroja mucho humo. Pero mucho ojo con dejar este sistema prendido todo el tiempo, pues el aire se va tornando viciado y con poco oxígeno. De manera que este sistema debe usarse cuando sea estrictamente necesario.

Por su parte, el aire acondicionado retira la humedad del aire al permanecer con el botón de recirculación prendido; el aire interno circula varias veces por dentro del sistema quedando cada vez más seco y cada vez más frío. Con la circulación del aire externo, este se renueva y mantiene la humedad relativa en niveles más confortables. Algunas personas pueden sentir resequedad en la garganta, pero se puede contrarrestar dejando entrar aire del exterior momentáneamente.

¿Malos olores?

El especialista también manifiesta que el sistema puede acumular hongos en la caja de aire y cañerías, principalmente en períodos de lluvia, debido al agua condensada en esos espacios o al taponamiento de respiración, y estas condiciones pueden ser la causa de los malos olores. Para evitar esto, en el caso de que haya taponamiento, Valdivia asegura que es recomendable verificar el funcionamiento de respiración de la caja de aire durante las revisiones del vehículo. 

En los climas fríos donde no es necesario el uso de aire acondicionado, se aconseja prender el sistema de enfriamiento de 5 a 10 minutos por semana, cuando no se usa el aire hay muchas posibilidades de perder el gas refrigerante, esto usualmente pasa en carros usados con varios años de edad. Y en general, cada seis meses, deberíamos someter a verificación las mangueras, la presión del gas y también el filtro, ya que cuando está muy sucio, nos consume más gasolina.

Por último, como consejo, el experto refiere que cuando subimos en el vehículo, los dos o tres primeros kilómetros podemos circular con las ventanillas abajo para luego conectar la climatización. Así se evitará forzar el sistema al trabajar con el motor frío y además, se ayudará al intercambio térmico con el interior, ya que el movimiento extraerá el aire caliente del interior.