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En 16 años, en Nicaragua se han establecido alrededor de 24,000 hectáreas de plantaciones forestales con fines comerciales, con una inversión superior a los US$150 millones.

Una de las empresas que está invirtiendo en ese sector, en la Costa Caribe del país, es MLR Forestal, la que pretende establecer 10,000 hectáreas de plantaciones forestales y áreas de protección y conservación de bosques y diversidad biológica.

Sergio Ríos, presidente de MLR Forestal, habla del potencial y de los beneficios económicos y medioambientales que tiene ese negocio en el país.

¿Por qué MLR decidió apostar por el negocio de las plantaciones forestales en la Costa Caribe?

MLR es una empresa costeña, nacimos en la Costa Caribe y estamos orgullosos de ser costeños.

Nicaragua es un país con una abundante riqueza natural y la Costa Caribe es parte de ese tesoro nacional. Desde su inicio, MLR Forestal ha apostado por el potencial de esta región y de su gente. Esta empresa tiene sus origenes en el año 2008 con la puesta en marcha del vivero Javier Chamorro Mora, en Bonanza (RACN) que buscaba el enriquecimiento de bosques y establecimiento de plantaciones puras en áreas deforestadas por las acciones de la maderería, la ganadería y la agricultura.

En Nicaragua el cultivo de árboles para el aprovechamiento de la madera es una actividad relativamente nueva. Las primeras plantaciones forestales con fines industriales se establecieron en el año 2000. En 16 años, Nicaragua ha establecido alrededor de 24,000 hectáreas de plantaciones forestales con fines comerciales con una inversión superior a los US$150 millones.

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¿Cuántas hectáreas ha sembrado MLR forestal?

En MLR Forestal planeamos establecer 10,000 hectáreas de plantaciones forestales y áreas de protección y conservación de bosques y diversidad biológica. Nuestras plantaciones y operaciones están certificadas con base en criterios e indicadores internacionales establecidos por el Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council o FSC).

Establecemos cultivares de cacaos finos destinados principalmente al mercado de exportación. Nuestra meta es establecer, manejar y aprovechar sosteniblemente 1,500 hectáreas de cacao con una productividad estimada de dos toneladas métricas por hectárea y por año.

Los principales cultivares de cacao que utilizamos y validamos actualmente en Siuna, son clones provenientes del Centro Agronómico Tropical e Investigación y Enseñanza (Catie) y el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agrícola (INTA), entre otros clones internacionales y procedencias criollas de árboles élites actualmente en validación.

Todas nuestras plantaciones comerciales son establecidas con plantas injertas de cultivares con demostrada productividad y tolerancia a enfermedades. El control fitosanitario continuo, tanto en viveros como en campo, es un tema relevante en nuestra agenda cotidiana de trabajo.

Hacemos uso de la mejor tecnología agroforestal para impulsar viveros y jardines clonales que producen germoplasmas de alta calidad genética, con buen potencial productivo y tolerancia a plagas y enfermedades propias del cultivo.

Con una visión de equidad, fortalecemos la participación de la mujer en todos los niveles del proyecto, promovemos la promoción de la forestería comunitaria y la reforestación de áreas vulnerables o degradadas por la ganadería.

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¿Cuál es el potencial económico del Caribe en relación con las plantaciones forestales?

Las especies más utilizadas en la actualidad por los inversores forestales, son principalmente teca y melina. Ambas especies son latifoliadas y se caracterizan por tener muy alta calidad. La demanda de madera de teca es alta, mientras que la melina es versátil y con una amplia gama de usos, lo que asegura tanto su demanda como su buen precio a los productos de cosechas y entresacas.

Los primeros raleos comerciales de las plantaciones de mayor edad producen volúmenes considerables para la exportación.

En 2016, se cosecharon alrededor de 20,000 metros cúbicos de madera de raleos, una buena parte de los cuales se exportan en rollo con destino a la India y Costa Rica, entre otros países, lo que representa un ingreso superior a los US$2 millones para Nicaragua.

Para el 2017, la proyección es exportar 35,000 metros cúbicos.

¿Qué otros beneficios tiene para la economía del país?

Además de contribuir a las exportaciones del país y la inversión extranjera, se generan empleos de calidad en zonas rurales, lo que fomenta estabilidad y arraigo de la población campesina, ampliándose la matriz productiva en zonas rurales.

Esta apertura de nuevas fuentes de trabajo, se acompaña de una generación de conocimientos que incluye capacitaciones, uso de nuevas tecnologías y manejos que optimizan y aprovechan las condiciones del sitio.

Igualmente, la incorporación de nuevas especies de maderas de alto valor aumenta el patrimonio forestal del país que pasa a contar con mayor disponibilidad de plantas y genética probada para inversores nacionales, así como generación de paquetes tecnológicos para la producción de especies forestales de alto rendimiento.

Otro beneficio es la reducción de la presión sobre el bosque natural al producir madera de fuentes sostenibles para leña y generación de energía, así como para la industria forestal; la protección de suelos y fuentes de agua, la creación de refugios de vida silvestre y corredores biológicos que permiten capturar dióxido de carbono.

También ocurre el establecimiento de áreas de conservación y conectividad biológica en zonas deforestadas o en proceso de degradación, a causa de la agricultura migratoria y la ganadería extensiva; la protección de cuencas y cauces hídricos que promueven la conservación de la biodiversidad y ecosistemas vulnerables, trabajándose muy de cerca con las alcaldías municipales e instituciones como Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales) y el Inafor (Instituto Nacional Forestal).

En MLR Forestal, nuestras acciones contribuyen con la protección de los recursos naturales en áreas afectadas por el avance de la frontera agrícola, así como a la implementación de la Estrategia Nacional de Conservación de la Biodiversidad, a la mitigación del cambio climático y a la deforestación evitada, de acuerdo con lo establecido en la Convención Marco sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, de la que Nicaragua es parte y miembro signatario.

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