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Una correcta política fiscal y un verdadero plan de inversión en infraestructura productiva podría amortiguar en Nicaragua los efectos de recesión económica mundial y a la vez reducir las pérdidas del país en las cosechas anuales, advirtió el doctor en Economía, Néstor Avendaño.

Avendaño, quien es un experto en econometría, destacó que es necesario que el gobierno incremente el gasto público en infraestructura económica, principalmente, reparación, ampliación y mejoramiento de la red vial del campo, especialmente la vinculada con la producción de alimentos.

Agregó por otra parte que también se debe invertir en servicios públicos como agua potable, producción y distribución de energía eléctrica, así como en telecomunicaciones, servicios que realmente no los hace el sector privado ,sino el público.

A la par manifestó que es necesario reducir pérdidas postcosecha mediante la inversión en silos o facilitar que el sector privado lo pueda realizar. Actualmente se pierden alrededor de 57 millones de dólares anuales en postcosecha, manejo y transporte de granos básicos.

Sin embargo para Avendaño todo esto se debe hacer con recursos externos porque internamente en el país hay insuficiencia de recursos locales, por lo tanto hay que atraer la inversión externa, lo que por el momento ha entrado en contradicción con los problemas políticos del país y con el discurso presidencial en torno a la cooperación internacional.

Gasto anticíclico

Este tipo de gasto actúa en forma anticíclica contra la crisis mundial, al elevar el gasto productivo, sin embargo, eso tiene el problema que el gobierno debe convencer al Fondo Monetario Internacional (FMI) de aceptar un mayor déficit fiscal en Nicaragua y que la brecha en el presupuesto sea financiada con recursos provenientes de la cooperación.

De acuerdo al economista, con los mismos recursos que estaban programados se podría enfrentar la crisis económica mundial, al tiempo que recordó que recientemente el director del FMI pidió a los países más desarrollados financiar 120 mil millones de dólares para apoyar a los países más endeudados del mundo, entre ellos Nicaragua, Honduras, Bolivia y Guyana.

Sin embargo pensó que las naciones más desarrolladas resolverán primero sus problemas y luego acudirán a apoyar a los países pobres altamente endeudados, porque además estas naciones no pueden tener acceso a fondos de carácter no concesional, en tanto que piensa que la crisis mundial durará alrededor de tres años, tomando en cuenta los altos índices de desempleo que está generando el desplome de las exportaciones y el proteccionismo de los países desarrollados.

País podría usar un poco de las reservas

De acuerdo con Néstor Avendaño, el país podría jugar con reducir un poco las reservas internacionales, unos 100 millones de dólares para financiar obras productivas. Esa cifra sería menos del 10 por ciento del total de reservas brutas en manos del Banco Central, así como menos del 20 por ciento de las reservas propias de la entidad monetaria nicaragüense.

Considera que de hecho el FMI podría aceptar una moderada caída de reservas sin poner en riesgo estabilidad macroeconómica del país, lo que sería preferible antes que endeudarse en términos onerosos en el mercado local.

En el año pasado Nicaragua perdió 35 millones de dólares en reservas y ahora bien se podrían usar 100 millones de dólares, pero para invertirlos en proyectos productivos.