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El ingenio San Antonio recibió la certificación Bonsucro, cuyas normas califican a los productores de biocombustibles de caña de azúcar, ingenios y procesadores de caña de azúcar en el marco de las metas de sostenibilidad.

El presidente del Grupo Pellas, Carlos Pellas, contó que el año pasado decidieron ir más allá de sus sistemas de certificación, lo que significó no solo mantener las certificaciones tradicionales, sino buscar otras en temas sociales y de sostentabilidad.

“No tiene ningún sentido en el siglo XXI producir azúcar de cualquier manera o al costo más bajo sin tomar en consideración nuestras prácticas laborales y nuestro impacto en nuestro recursos y comunidades”, señaló Pellas esta mañana.

Por su parte, Mario Amador, presidente del Comité Nacional de Productores de Azúcar de Nicaragua (CNPA), destacó que se debe enfrentar  el reto de la sostenibilidad y el reto de producir en mejores condiciones.

“El azúcar que estamos produciendo tiene el sello de calidad de Bonsucro, es una azúcar que tendrá mejores condiciones en el mercado mundial y eso es lo que tenemos que buscar”, expresó Amador.

Según el presidente de Bonsucro, Simon Usher, en Centroamérica solo tres ingenios cuentan con esta certificación sobre sostenibilidad: el ingenio San Antonio (Nicaragua), El Ángel (El Salvador) y el ingenio Azunosa (Honduras).

Pellas abogó esta mañana por una producción azucarera sostenible. "Ya no basta con producir azúcar de manera tradicional. Hay que hacerla de manera sostenible", dijo.

El empresario nicaragüense reconoció que producir azúcar con altos estándares sociales y ambientales es una ventaja competitiva importante que "pronto comenzará a producir beneficios".

Las declaraciones de Pellas las dio durante en un encuentro con el sector azucarero de México y Centroamérica en el que también se le entregó un reconocimiento al Ingenio San Antonio como empresas sostenible.