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La caficultura de Nicaragua se está recuperando poco a poco del impacto que provocó la roya entre los años 2012 y 2013.

Según el Anuario de Estadísticas Macroeconómicas 2016, publicado recientemente por el Banco Central de Nicaragua (BCN), en el ciclo productivo 2015-2016 las áreas de café cosechadas alcanzaron las 163,900 manzanas. END

Esa cifra, de acuerdo con el informe, es 9.4% superior a la del ciclo productivo 2014-2015, cuando las áreas cafetaleras cosechadas ascendían a 149,800 manzanas.

Por otra parte, el Anuario de Estadísticas Macroeconómicas 2016 refleja que la producción de este grano pasó de 1,897,900 quintales en el ciclo 2014-2015 a 2,417,200 quintales en el 2015-2016, lo que significa un incremento de 27.4%.

Asimismo, de acuerdo con el informe oficial, el café mejoró en productividad en el ciclo 2015-2016, con respecto al 2014-2015, pasando de 12.7 quintales por manzanas a 14.7, respectivamente.

Aura Lila Sevilla, presidenta de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN), recordó que la roya no solo afectó la producción cafetalera de Nicaragua en el ciclo 2012-2013 y 2013-2014, sino la del resto de países productores de este grano en Centroamérica.

La Organización Internacional del Café (OIC) estimó que el fuerte brote de roya de 2012 y 2013 afectó a un 37% de los cafetales nicaragüenses.

Sin embargo, según Sevilla, el ataque de roya obligó a los caficultores a renovar sus plantaciones, las que en la actualidad están mejorando su productividad.

La plaga, de acuerdo con la productora, afectó las plantaciones de la variedad caturra, pero estas fueron remplazadas por nuevas variedades, como las catimore.

Agregó que las plantaciones de café del país eran viejas, lo que facilitó el “ataque severo” de la roya. Por otra parte, Sevilla señaló que eso provocaba los bajos rendimientos del café en Nicaragua.

Michael Healy, presidente de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), opinó que el problema de la roya provocó “un despertar” en los productores. Muchos de ellos, según Healy, comenzaron a remplazar sus cafetales con nuevas variedades y a recepar sus plantaciones.

Aunque en el ciclo productivo 2015-2016 el rendimiento por manzana ascendió a casi 15 quintales por manzana, para Sevilla sigue siendo un rendimiento muy bajo.

“Nosotros tenemos que aprender de nuevo el ABC del cultivo de café para poder enfrentar el cambio climático, porque son otras las condiciones que estamos enfrentando. Ya no podemos usar los mismos productos, no podemos hacer las mismas labores culturales en el calendario que eran anteriormente, tenemos que empezar a aprender de nuevo”, expresó.

El café ocupa el segundo lugar entre los productos de exportación de Nicaragua. Según el Centro de Trámites para las exportaciones (Cetrex), las ventas de este grano generaron US$397.7 millones en el ciclo productivo 2015-2016.