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El potencial económico de Brasil, que está en proceso de salida de la recesión, es la principal fortaleza de ese país como destino de las exportaciones internacionales, a pesar de las tensiones políticas y sociales causadas por la corrupción y la desigualdad.

El consumo y la inversión serán los motores de crecimiento que devolverán la economía a terreno positivo en 2017, ayudada también por la política de reducción de tipos de interés del Banco Central de Brasil, según datos de la aseguradora de crédito Solunion. 

Política monetaria

El cambio en la política monetaria ha sido posible gracias a la moderación de la inflación, que en 2016 se mantuvo en 8.8%.

El endeudamiento público está por encima del promedio de los países emergentes (74.2% del PIB frente al 47.5%), pero Brasil cuenta con más reservas internacionales, lo que hace sostenible su nivel de deuda. Además, las empresas y las familias han acumulado menos deuda que otras economías emergentes.

Entre las fortalezas que han llevado al grupo asegurador de crédito a mejorar su confianza en el país también está que cuenta con una economía diversificada y una clase media en crecimiento. 

Dificultades

Por el contrario, las debilidades pasan —además de por las tensiones sociales y políticas— por la vulnerabilidad a los precios de las materias primas, los costos de producción altos, las trabas burocráticas, los impuestos elevados, la inflación persistente y los grandes déficit fiscales.

Solunion destaca que el comportamiento de pago de las empresas brasileñas es “aceptable”, aunque el período medio de cobro alcanza los 90 días de media, en tanto que cualquier empresa tiene acceso a la base de datos de impagos para reconocer a los “malos pagadores”. 

Según un grupo de seguros de crédito, la confianza en el país suda- mericano ha mejorado debido a que cuenta con una economía diversificada y una clase media en crecimiento.

La ley brasileña permite reclamar intereses desde el día siguiente a la fecha de vencimiento, con un tipo de interés de demora del 1%, si bien en la práctica este porcentaje se fija en los contratos y supone un instrumento de negociación. 

En caso de conflicto, la ley recomienda acudir a la conciliación extrajudicial, mientras que la vía judicial puede ser “larga y difícil”, dada la complejidad del sistema jurídico, aunque existen procedimientos de vía rápida si la obligación del deudor se considera cierta, líquida y exigible.

Solunion advierte de que antes de iniciar un procedimiento es importante conocer la solvencia del deudor, porque en caso de que sea insolvente las posibilidades de recuperar la deuda son “extremadamente bajas”.