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Setenta y ocho nuevos emprendimientos en el área rural son el resultado hasta ahora del proyecto “Jóvenes preparados, agregando valor”, que ejecuta la Fundación Fabretto, con financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (Fomin) y el Fondo Especial Japonés de Reducción de la Pobreza (JPO).

César Castillo, su coordinador, dijo que el proyecto tendrá una duración de tres años y se invertirán US$3.7 millones. Se espera que beneficie a unos 1,800 jóvenes de las zonas rurales de Madriz, Nueva Segovia y la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS).

La contribución del Fomin y el JPO asciende a US$1.8 millones, que son destinados para proveer educación de calidad, fortalecer la empleabilidad de jóvenes rurales y enlazar sus iniciativas productivas con mercados de alto valor.

El director ejecutivo de Fundación Fabretto, Kevin Marinacci, comentó que la han llevado el llamado sistema de aprendizaje tutorial (SAT) a más de 2,000 jóvenes ubicados en zonas de riesgo.

Según Marinacci, el proyecto se enfoca en café, chía, miel y frutas. Agregó que “el proyecto brindará acceso a una educación técnica vocacional que promueva, a través de una metodología ‘aprender haciendo’, el emprendimiento de nuevas iniciativas productivas de los jóvenes beneficiarios, lo que les permitirá continuar trabajando en sus actividades agrícolas con mayores niveles de adaptabilidad al cambio climático y productividad, o bien seguir sus estudios superiores”.

“En Fabretto estamos convencidos de que a través de formación técnica de calidad, los jóvenes de zonas rurales son capaces tanto de agregar valor a sus vidas, como también aportar al desarrollo económico de sus comunidades”, expresó Marinacci.

A través del proyecto, los jóvenes también serán asesorados para la gestión de créditos. Asimismo, se espera que puedan incrementar el promedio de ventas anuales, la producción y agregar al menos dos nuevos productos.

Carlos Melo, representante del BID en Nicaragua, expresó durante la presentación del proyecto, el pasado 7 de junio, que “con estas iniciativas se generan condiciones que facilitan el fortalecimiento de talentos y capacidades en jóvenes de nuestra región, garantizando así sociedades con condiciones más justas y de mayor bienestar para su población”.

Marinacci comentó: “Nos hemos aliados con empresas que valoran la importancia de los jóvenes. Nicaragua tiene gran liderazgo en agricultura y cada vez se puede ir agregando más valor y distinguirse en el mercado, y nada mejor que el joven sea quien esté innovando, creando nuevas oportunidades. Creemos que eso vendrá a beneficiar a muchas comunidades”.

RETOS

Manuel López, originario de La Sabana (Madriz), es uno de los beneficiados del proyecto.

“Básicamente se apoya en capacitar a los jóvenes en la parte educativa, de producción y en la práctica, aprender haciendo, esto ha sido de gran importancia para mí porque he aprendido a ser independiente, a hacer mi propio empleo, a sacarle mayor provecho a nuestro recursos naturales, como el café, que es un producto muy bueno que se le ha dado un valor agregado”, comentó López.

Además manifestó que le gustaría capacitar a otros jóvenes. “Mis planes pasan por apoyar a más jóvenes para que se desarrollen y puedan emprender. Algo que nos enseñan con el SAT es a servir a los compañeros y personas que necesitan de nuestro apoyo”, concluyó.