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La compañía inglesa de exploración y desarrollo de oro, Cóndor Gold,  aplicó para un permiso ambiental con el objetivo de construir una planta grande de procesamiento, que sería la segunda mina comercial más grande del país, con una capacidad productiva de 100,000 onzas  anuales.

Los estudios previos de la compañía estiman que el monto del capital inicial ascenderá a US$120 millones. Las operaciones de esta minera generarán 500 empleos directos y elevarán las exportaciones de oro en  30%.Gráfico: Katherin Ballesteros/ END

El área del proyecto La India,  está conformada por 10 concesiones que abarcan 313.26 kilómetros cuadrados en territorios de los departamentos de  León, Estelí y Matagalpa. Desde 2006 hasta 2016 la empresa ya realizó inversiones de  US$34 millones. 

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Su línea de influencia directa son tres comunidades de León: Santa Cruz de La India, en  municipio de Santa Rosa del Peñón, El Bordo y El Carrizal, en  El Jicaral, que en conjunto albergan a 1,622 familias.

La compañía tiene dos líneas de negocios, la exploración y el aprovechamiento de los recursos. En la primera fase se realiza una serie de investigaciones y estudios en el territorio con el objetivo de conocer el potencial del lugar y evaluar la viabilidad económica del proyecto. 

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Desde la fase exploratoria inicia el acercamiento entre la compañía y la comunidad, ya que para la realización de estudios del subsuelo también se necesita la aprobación de los propietarios.

“Hablamos con los propietarios para que nos brinde los permisos correspondientes, pactamos las compensaciones, ya sean económicas o puede ser  siembra de pasto, mejora de los cercos, adicional a lo que establece la remediación ambiental”, afirmó Víctor Martínez, Jefe de Relaciones Comunitarias de Cóndor Gold.

Empleos 

 Posterior a los acuerdos entre la compañía y la comunidad inician las actividades en las que se abren puestos de trabajo para los habitantes. Actualmente la compañía emplea a 131 personas de las cuales el 84% son de la comunidad.

“Desde la fase de exploración se requiere mano de obra, el geólogo no trabaja solo, necesita toda una logística, estamos en Nicaragua desde 2006 y desde 2011 hemos fijado las oficinas en la comunidad. A la fecha tenemos 131 puestos de trabajo directos e indirectos de los cuales el 84% son de la comunidad porque necesitamos todo el equipo de apoyo”, explicó Martínez.

Las personas de la comunidad se desempeñan como fiscales de máquinas para la perforación de diamantina, en puestos relacionados con la logística y un pequeño grupo de 11 proveedores locales de alimentos y otros materiales. A criterio de Martínez la generación de empleos en la zona permite una dinamización de la economía. 

Un caso que surgió de la búsqueda de proveedores es el de nueve emprendedoras que laboran en un taller de costura, desde 2012. “Creamos un taller de costura, en ese entonces no teníamos quién creara unos saquitos para enviar las muestras al laboratorio. Se les dio el capital semilla y hoy tenemos un equipo de nueve señoras emprendedoras de la zona que trabajan para proveernos”, relató. 

Además de los puestos de trabajo, la compañía ha involucrado a los miembros de la comunidad por medio de tres ejes de apoyo: Educación, salud, agua y saneamiento.

Complementario a las exigencias de la legislación nacional, la compañía cumple con estándares internacionales que promueven el acercamiento con la comunidad.

“El  Banco Mundial es accionario de la empresa a través de la Corporación Internacional Financiera (IFC),  por lo tanto  debe cumplir con cinco estándares de rendimiento en el área laboral y ambiental,  dentro de este hay un estándar de desempeño que es meramente la información a la comunidad”, explicó Martínez.