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La yuca, un tubérculo con beneficios nutricionales, fue el rubro sustituto de los cultivos tradicionales en las comarcas del norte de Chinandega, donde unos 50 productores incursionaron a sembrar 500 manzanas, iniciativa que dejó buenas ganancias.

Carlos Campos Castillo es uno de los pequeños productores de la comarca La Grecia. Él decidió dejar de sembrar maíz y frijoles, hace 20 años, para dedicarse a cultivar 35 manzanas de yuca, con las que abastece a los mercados de Chinandega.

“Invierto C$15,000 en costos de producción y la cosecha es de 200 sacos por manzanas, yo lo vendo a C$300 entre las vivanderas”, dijo Campos, quien insta a los agricultores a diversificar sus tierras.

Campos probó tres variedades del cultivo, pero se quedó con “la cubana”, porque es la que revienta en todo tiempo.  La yuca rechazada la venden a 16 dólares el quintal.

“Estimo que la yuca es un cultivo que no requiere mucha lluvia y se adapta a los suelos chinandeganos. Tenemos mercado local, pero vendemos producción a una empresa de frituras, ubicada en León y la yuca de rechazo se muele y se convierte en alimento para animales de corral”, comentó.

Los productores de yuca se mostraron entusiasmados con el anuncio gubernamental de que se instalará un molino en el departamento de León. Al paso de esas declaraciones oficiales salió don Freddy Avilés Paredes, otro productor que diversificó sus cultivos con arroz, yuca y aguacate, quien pidió que esos beneficios también lleguen a Chinandega. 

En este momento, la producción de yuca en Chinandega es de 1,500 quintales y ambos agricultores estiman que “sería bueno ese apoyo para el pequeño productor”.

Otros beneficios

La yuca podría ser un cultivo de patio. Las mujeres incursionan en este cultivo, porque en la zona rural tiene mayor demandan los fines de semana, para ser parte de las verduras que se le echan a la sopa que se vende en los diferentes cuadros de beisbol.

La yuca de rechazo es procesada en los tendales, donde la quiebran, la secan y la muelen y es beneficiosa para las aves, por su contenido de proteínas, vitaminas y minerales.  

Con la yuca de primera o la que rechazan se le da de comer a las gallinas o se hacen concentrados para los cerdos, que se venden por quintal, cuyo  precio es de US$16. Cada seis meses salen al menos mil quintales de este alimento.